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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 23 de junio de 2017

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13 Comentarios

Cómo superar los veinte sin morir de asfixia y depresión

Cómo superar los veinte sin morir de asfixia y depresión

Cada vez más tengo momentos en los que debo aceptar con resignación que parezco una mamá. Estoy tan conforme, que hoy enfrento el hecho con la dignidad que me dan las numerosas canas que no me pinto como una señal de autoempoderamiento anticapitalista y antisubyugador, compañeras.

Y no me molesta pensar como una mamá, pues muchas mamás son sabias. Tuve que tener 35 para entenderlo. Son sabias las mamás que tienen empatía, que entienden los episodios de sus hijas como parte del proceso de la vida. Son sabias las mamás que usan su propia experiencia para dar un consejo sin prevenciones ni juicios. Espero, algún día, ser ese tipo de mamá. Por ahora, me conformo con “parecer” una mamá.

Me pasó esta semana, cuando en la mesa de al lado en el restaurante unas universitarias del sector de la salud decían groserías frase de por medio. Parecían salidas de una película de Víctor Gaviria. Me sentí como mi mamá porque ella se molestaba de la misma forma cuando yo usaba esas palabrotas. Hoy entiendo que en ese entonces lo mío era una forma de hacerle juego al patriarcado, según el cual a una adolescente le va mejor en la vida si se comporta como hombre; o para mostrar la rebeldía que brinda hacer cosas que los papás desaprueban.

También me siento como una mamá cuando alguna veinteañera se queja de lo difícil que está el “mercado” y de sus deseos de morir por cuenta de un desamor (ojo, ya digo “desamor”) y yo pienso que no es el fin del mundo, pues a los treinta el fin del mundo viene en forma de pago de impuestos y colon irritable.

Hoy, entonces, me voy a poner en el rol de una mamá. O, mejor, en el de una hermana mayor, para decirles a las veinteañeras que hoy tienen el corazón roto, que ya se les pasará. Lo digo porque hace algunos días una de ellas nos escribió a nuestro correo con su caso y me hizo recordar lo horrible que era estar en los veinte.

En los veinte, sobre todo en la primera mitad, todo lo referente al amor es incierto, nos estamos conociendo a nosotras mismas a través de nuestras relaciones románticas y sexuales, ellos suelen estar más asustados que nosotras, y ambos andamos tal desespero por vivir, que no hay tiempo para la reflexión.

“ (…) con 25 años, profesional y a puertas de terminar una maestría, creía que estaba todo controlado y superado. Pero al llegar aquel sujeto, ese que uno cataloga como “el que es”, y te deja en medio de un río de lágrimas de quinceañera y con las defensas por el piso, te das cuenta de que en temas del amor no vale título alguno, ni madurez, ni los años. Todo se desbarata y entras de nuevo a un mundo que produce pánico y tristeza. Todo se oscurece y se rompe”, nos escribió ella, muy elocuente y racional.

Yo estuve en charcos de mocos así. Muchas más veces de las que habría querido. Un par de ellos se desaparecieron (me hicieron el popular, miserable y kármico ghosting) y me dejaron en una tristeza y duda que solo pude superar con mucho llanto, soledad, fiesta borracha y con muchas otras cosas que luego tuve que confesarle a mi psicoanalista.

Hoy entiendo que estos momentos fueron parte de mi proceso. Gracias a ellos aprendí a conocerme, aprendí a conocerlos, entendí qué quiero para mi vida y qué no estoy dispuesta a tolerar. Y me prepararon para apreciar a esa persona que hoy es mi +1. Sin ese llanto, sin esos momentos en los que quería desaparecer de la tierra, seguramente no hubiera podido reconocerlo a él cuando llegó.

Una mamá colombiana cliché, de meme, diría “mijita, no sufra. Esos desgraciados no merecen sus lágrimas”. Yo, al contrario, les digo que sí, que lloren, que griten, que pataleen. Que si les da por acostarse con otro a lo Alejandra Guzmán, lo piensen muy bien y que si deciden hacerlo, usen condón, sepan que esto no soluciona mayor cosa y que enfrenten el día siguiente altivas y felices, con cero remordimientos que hagan la tusa peor.

También les recomiendo que cuando se les pase la fase de negación e ira, entren en una fase de reflexión que les permita dar un paso adelante: ¿qué estuvo mal? ¿es el mismo tipo de cretino en el que siempre me fijo? ¿pude haber hecho algo diferente? Las respuestas les permitirán dar un paso hacia la luz al final del túnel. De ese túnel que a los veinte está lleno de espinas, lodo y popó (a mis 35 ya no digo “mierda”); pero que una vez se supera se convierte en una bella anécdota con mucho potencial para hacer buenos chistes y repartir consejos como una aspirante a mamá sabia.

¿Qué es peor que un adolescente?
Dos adolescentes.
¿Y peor que eso?
Tres adolescentes.

Comentarios

  1. mai

    paso por una situación compleja… soy la tipica chica que no puede estar sola. termine con mi novia hace un mes y llevo sin tener sexo como dos.
    habiendo tantas ver… para que me la met… tuve que fijarme en una con dueña. en fin. tengo 22 lo que me duele es que mi ex me dan ganas de buscarlo (creo que mas que sexo quiero sentir que le gusto a alguien, mas que para el rato) mi ex es el único que me ha hecho sentir eso. Ahora me encuentro como una pendeja detrás de un neandertal con novia, el cual me habla cuando se le da la gana, y que se me olvida a ratos que tiene novia… Me siento la propia zor… porque el chico realmente me gusta)aunque no se si solo es por sexo o quiero lago mas) … que consejo me dan para luchar con las ganas de buscar estos dos tontuelos y poder darme un tiempo conmigo?

  2. LATATA

    Los veinte son geniales, pero no los repetiría. Creo que todas las experiencias algunas menos positivas que otras me ayudaron a crecer y puedo decir que, aunque no mando sobre mi corazón ya aprendí a controlarlo (eso creo) y si se me rompen las remendaditas que hice con babitas ya no enloqueceré, creo que eso es lo mejor de los veinte que puedes andar por la vida como si nada te importara y a nadie le importa, todas las heridas sanan, dejan cicatriz, pero te hacen mas fuerte.

  3. Darling

    Recién cumplí 20, que emoción la comedera de mierda que me espera pero aún así estaré feliz de vivirlo.

  4. Dana jaramillo

    Lo ameee graciass por sus post

  5. ANÓNIMA

    Acabo de leer el post y me ha ayudado bastante, en mi caso ha sido una voz de aliento que he querido escuchar desde que las cosas terminaron con el susodicho. La mía es una historia un poco enredada y no es tan fácil de divulgar, pero lo que escribiste me dio otra clase de perspectiva. Muchas gracias :) Espero seguir leyendolas.

  6. Mafe

    Amé este post! no sé que tienen los 20, se supone que es la edad que siempre esperé y ahora ya le siendo anciana! Siento que he perdido mi tiempo frente a cosas que amaba hacer (considerando que estoy a punto de graduarme y amo mi carrera) y he tenido la tusa de la vida, es que ni yo puedo creerlo (en realidad ninguna de las personas que me conocen) estoy en un bendito círculo donde mi maria sensata tiene toda la claridad del asunto y sabe que tengo que dejarlo pero mi maria enamorada ya nada lo ve grave y cree que aún todo puede mejorar.

  7. Val

    Que gran mamá “aparentas” ser.

  8. Marie

    Amo este post! Yo estoy saliendo de la “venteina” (solo quedan dos años), y en la peor de todas las tusas hace un par de años, este blog y la mini serie fueron la mejor terapia. Amé sobretodo la parte en la que dices que todos los charcos de moco te ayudaron a apreciar al +1. A dos meses de casarme, siempre pienso exactamente eso: que todas esas lágrimas fueron el camino para llegar a él. Así que aprovecho hoy para decirles a lo CERATI: ¡GRACIAS TOTALES

  9. Bella

    Gracias, gracias a las dos, también estoy en la “veintena” y entiendo muy bien a la chica que les escribe. En mi caso tengo una “colección” de hombres recién subidos a los 30 (últimamente es lo único que cae del cielo) y con este tipo de sujetos lo único que hacés es aprender porque ellos no ofrecen nada más, o están en la actitud de forever young o ya encontraron al amor de su vida; así que si caes en su juego entrás a un eterno autosabotaje emocional. Por eso concuerdo con ustedes, a los 20 aprendés,debés hacerlo para lo que viene después.

    Un saludo.

  10. Eri

    Cada vez que las leo amo su existir. Como veinteañera ustedes son mi psicoanalista y ahora no escojo patanes! para que pero ahora escojo un poco mejor y en verdad cuando uno deja de escoger patanes se da cuenta que el mundo esta lleno de muchos hombres que valen la pena (ninguno me ha gustado desgraciadamente) pero valen la pena y ser independiente y tener amor propio como ustedes me han enseñado ha hecho que estos chicos me persigan hasta el cansancio por lo que en serio GRACIAS! y bueno ya llegará mi +1. Saludos!

  11. AM

    Yo a mis 32 años, sigo pasando por ese túnel horrible del que Ustedes hablan que son los 20. Sigo fijándome en el mismo tipo de cretinos que SIEMPRE me terminan haciendo ghosting. Es como si mi vida amorosa tuviera solo historias repetidas y repetidas, y aunque sé que el problema es mi mal gusto y falta de amor propio, sigo cometiendo los mismos errores, ojalá no por forever. Ni mi psicoanalista ni yo hemos encontrado la forma de sacarme de ese túnel lleno de espinas y mierda, pero bueno, ahí voy…

  12. Nathalia

    Como una mujer de 22 años con una tusa en un túnel lleno de espinas, lodo y mierda, les agradezco por compartir cosas como estas, me sacaron una sonrisa :’)

  13. lucedi

    Chicas llevaba tiempo sin leerlas y confieso que llegué hace 15 días al temido número treinta. Llegué mas sola que nunca, pero vengo de sacudirme a un patán que por tres años solo queria snusnu y me había logrado controlar el ego para que no me alejara, pero después de año y medio de alejarlo vuelvo a los miedos que si me preocupan, la falta de empleo y dinero. Como he dicho desde el mal de amores pasado, no hay mejor antidoto a la tusa que el hambre y la pobreza. Uno sale o sale adelante por mera supervivencia. Gracias por su articulo, me identifique con la veinteañera que alguna vez fui.

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