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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 21 de agosto de 2017

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7 Comentarios

Reflexiones lastimeras en Halloween

Reflexiones lastimeras en Halloween

Facebook me acaba de recordar que ya pasaron cuatro años desde que hice mi primera fiesta casera de Halloween, cuando me emborraché como si no hubiera un mañana y prometí que siempre, siempre haría fiestas de Halloween en mi casa. Como una adolescente que crea borracha esos planes imaginarios que nunca se concretan.

Y fue como un vaticinio. Esa fue la última vez que vomité por exceso de alcohol, y no volví a hacer fiestas de Halloween en mi casa. De hecho, creo que esa fue mi última fiesta de Día de Brujas, hasta el momento. Y es posible que haya sido mi última rasca.

Es que la adultez me ha cogido cansada. Y este cansancio solo produce desazón y un miedo infernal a pensar en que si tuviera hijos estaría, aún, más cansada. Pero es que creo que trabajo mucho, me estreso montones y que, bueno, mi estado emocional me hace consumir altísimas dosis de helado, que se manifiestan luego en un bajón glicémico que produce sueño.

Además ya no le saco provecho a emborracharme como a los 18. ¿Esta nueva actitud será un resultado de la madurez? ¿O de que descubrí que los sábados sin guayabo alcanzan para hacer un montón de cosas?

Pero esto no es todo el aburrimiento que Halloween me produce. También pienso en los disfraces racistas y mi ira hacia los estereotipos. ¿Sabían que, estrictamente, un disfraz de “mujer judía” es racista? Claro, porque las culturas no son disfraces. Una cosa es disfrazarse del Señor Miyagi de Karate Kid, otra, disfrazarse de la señora japonesa que usa kimono. También es racista disfrazarse de indio, o de, digamos, mexicano, con poncho, bigote y sombrero. O de negro. Es que, de nuevo, estrictamente, nuestra laxitud ha creado violencia y, habiendo tanto X-men y personaje de ficción, ¿por qué acudir a culturas, razas y ofender a personas? Por eso mismo me molesta un poco cuando Sofía Vergara interpreta en la vida real a esa latina estereotipada que le ha valido tanta fama y fortuna. Porque es que cuando hablo inglés yo no digo “papi”, ni voy por el globo terráqueo buscando dónde me ponen un vallenato para sentirme cerca a mi patria dicharachera y cálida..

También pienso en los sexi-disfraces. ¿Por qué me querría disfrazar de sexi-algo? ¿Porque me muero de las ganas de ser un objeto sexual, pero la represión mojigata de la sociedad no me lo permite los otros 364 días del año? Aquí ya sueno a una mamá, y no me imagino qué le voy a decir a mi hija no-nata cuando salga por el mundo como enfermera sexy. Pero es que no hay derecho. ¿No puedo ser un copito Johnson sin ponerme una truza azul que deje afuera mis pechugas? ¿O no puedo ser una bombera realista sino que debo mostrar muslo? ¿O una policía con disfraz de… policía normal, con chaleco verde fosforescente y esos pantalones apretaditos de los uniformes de las policías de aquí, no con falda corta y escote? No entiendo.

Tampoco entiendo los concursos de disfraces para perros, y los dueños –a quienes los organizadores llaman “papis”– empiezan a mandar invitaciones por Facebook, Instagram y Twitter con “por fa vota por Pulgoso”. Pero cada quien con lo que lo hace feliz. A mí me hace feliz no votar por perros disfrazados.

Y ¿por qué hacen que los empleados públicos se disfracen? Hoy estuvimos con Elvira en la Cámara de Comercio y todos los que atendían estaban disfrazados. El motivo del día: rock. Había una Jem, un rockero con pañoleta y patillas, una corista, y muchas interpretaciones libres y perezosas de integrantes de Kiss. Y todos nos atendieron así, sin pena o señal de arrepentimiento. Entonces pienso que al pobre oficinista hoy no le va a bastar con aguantarse el regreso en Transmilenio cebollero con olor a perro mojado por cuenta del aguacero, sino que tendrá que pasar dos horas de su corta noche quitándose la plasta de pintura blanca que seguro le causó carranchín. Entonces le agradezco al altísimo porque no pertenezco a un mundo organizacional en el que se promueve el disfraz como estrategia de integración y de felicidad corporativa.

Y la última, que va a ser medio chiste burbuja de periodistas: ¿saben cuántos medios van a titular mañana “Día de Brujas pasado por agua”? Es que así estamos de clichés.

Y así termina mi Halloween amargado y trascendental. Con la luz apagada en mi casa, porque se me olvidó comprar dulces y los niños están a punto de quemar el timbre, mientras cantan algo tan insulso como “quiero paz, quiero amor, quiero dulces por favor”. Pero están como Uribe, pidiendo paz y amor, pero a punto de tumbar la puerta si no los lleno de azúcar refinada.

Hasta mañana.

Comentarios

  1. sheetal

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  2. anonimo

    destruye a todas las demas etnias y mas encima son los mas primitivos, NO HAY ESCUZAS por que esta comprobado, y me da pena que sean blancos, mongoles y amerindios, temrinen teniendo hijo con negros, CREYENDO QUE TODAS LAS RAZAS SON IGUALES ridiculos, arruinan su sangre para siempre si se mescla con un africano

  3. Manuel Perez

    Si supongo fué un día de brujas muy amargado, hasta me llegó la amrgura post dia de brujas y me alcanzó en Toronto.

  4. Soledad Márquez

    Hola, mis fiestas de disfraces también terminaron hace algunos años, junto con la decoración navideña en mi casa, es que con los años ya no tengo ganas de invertirle tiempo a una actividad que después me va a causar más trabajo. En mi trabajo afortunadamente a nadie se le ocurrió este año hacer los “famosos” concursos de disfraces institucionales en los que pretenden que existe “compañerismo” y buen ambiente laboral por hacer el ridículo por obligación.
    Pero esta fiesta también me hizo plantearme el tema de los estereotipos de género que le están inculcando a las niñas y niños, una de mis compañeras de trabajo, madre de dos gemelas, trajo a sus hijas a la oficina, las niñas estaban sentadas coloreando cuando otra madre de familia se les acercó a preguntarles cuál sería su disfrz y mencionó un listado de nombres de princesas de pleículas… al escucharla pude notar cómo se me erizaba el cuerpo mientras reflexionaba que esa mujer, profesional, trabajadora, pensante, está tan jodida con los estereotipos femeninos que les meten a las niñas de hoy que no pensó sino en esos personajes (por fortuna las niñas eligieron algo tan natural como una mariposa y una mariquita).
    Fue entonces cuando pensé que hasta en esas celebraciones estamos ‘jodiendo’ a la humanidad, aparte de exponerlos al clima demencial bogotano por montones de azúcar refinado, les metemos ideas de disfraces por género, precisamente en una edad en la que lucimos más iguales que nunca. Non tengo hijos, pero si algún día decido ejercer el roll de madre, espero no olvidar que la idea de isfrazarse es jugar a ser otros seres, no reforzar estereotipos por galguerías que dañan la salud, me comprometo a jugar a los disfraces por placer y no porque llegó una fecha cualquiera.

  5. La Mala Nieta

    El post más adecuado para estas épocas de “putidisfraces” y otros demonios; de ver el desfile de los “originales” disfraces con los que una bandada de jovencitas todas disfrazadas de lo mismo apuestan ciegamente a marcar la diferencia.
    Quizás sea la madurez o el desgaste social que nos atrapa bajo las cobijas y lo mas halloweenesco (por así decirlo) que hacemos es ver especiales de halloween en Netflix con un bote de helado.
    Un fraternal saludo!

  6. Andrea

    jajajaja andas un poco amargada jajajajjajaj yo si amo disfrazarme, sea en el trabajo o para salir con mi sobrinito a un centro comercial a pedir dulces, me parece un día bonito para hacer cosas diferentes y divertirme de manera sana, eso si ya llegue a la edad donde odio salir por la noche y aguantarme a todos los borrachos y borrachas de la ciudad, prefiero planes mas tranquilos y donde al siguiente día mi almohada no amanezca como si hubiera ahogado un payaso contra ella por haberme olvidado de quitarme la “plasta” de maquillaje que va con todo disfraz jajajaj

  7. Alejandra

    Jajajajaja me encantó !!! absolutamente de acuerdo y ojo no me dejes atrás, las familias a las que disfrazan desde el perro hasta la abuela y que seguramente serán esas familias que, a hoy primero de noviembre ya estarán quitando todo el adorno de Halloween, para pasar así si más ni más, a nuestra comercial y prematura navidad… de ahí tendrás otro tema, con el que seguramente nos vas divertir … Saludos…

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