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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 12 de diciembre de 2017

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8 Comentarios

No podemos ser el país más feliz del mundo

No podemos ser el país más feliz del mundo

Resulta que volvimos a encabezar la encuesta anual de la WIN/Gallup International Association que mide la felicidad de los países. Según esto, somos el país más feliz del mundo. Pero nada más cercano a la realidad.

Alegrarnos porque alguien más dice que somos los más felices, y que por fin nos destacamos por algo positivo es apenas un canto a la bandera sin fundamento. ¿En realidad podemos ser los más felices? No lo creo. Nuestro país y nosotros mismos tenemos tantos problemas que nos alejan de esa felicidad hippie que desde siempre hemos puesto como la meta final. Pensemos no más en los temas políticos que han estado recientemente en la agenda mediática (los que le creen a Uribe en su rechazo al proceso de paz, nuestros legisladores ganando un montón de plata, la corrupción, la posesión de alcaldes vándalos, la posesión de otros que creen que la única solución es venderlo todo). En la lista de problemas también hay varios asuntos económicos (el salario mínimo subió por debajo de la inflación, el dólar pasó la barrera de los tres mil pesos, suben los impuestos, 2016 será todo menos próspero). Y hasta culturales (todavía echamos tiros al aire en el año nuevo, entre otras muchas maravillas). Pero harían falta páginas y varias tesis doctorales.

En este punto ya varios usuarios están blanqueando los ojos y diciendo “aquí ya está de nuevo esta loca energúmena quejándose por todo. Feminista tenía que ser”. Porque precísamente así somos nosotros: preferimos echar guaro y voladores para parecer felices, que quejarnos por lo que está mal. Los colombianos somos conformistas. Además tenemos una visión bastante flexible de la legalidad y la ilegalidad. Aquí somos los más orgullosos seguidores de la corriente maquiavélica según la cual el fin justifica los medios. “¿Que van a acabar con la guerrilla para que podamos volver a la finca? Hágale, bombardee y arrase zonas rurales, que mientras no lo muestren los únicos dos canales de televisión yo estoy bien”, dice el habitante de ciudad principal promedio, mientras responde la encuesta en mención.

Alguna explicación profunda encontrarán los antropólogos y sociólogos para que la “felicidad” sea nuestro estado constante. Pero basta con mirar la superficie para hacernos una idea. Veamos el ejemplo de Natalia y Miguel, dos vecinos del barrio que se encuentran en la calle:

Natalia: Hola Migue, ¿cómo vas?
Miguel: Bien, Nata, ¿y tu?
Natalia: Súper.

Lo que Natalia no sabe es que a Miguel le acaban de robar la moto, a la mamá le detectaron cáncer y el Sisbén no quiere cubrir el tratamiento. Además el papá se acaba de volar con la secretaria de presidencia, y la hermana menor no consiguió cupo en la escuela que le queda cerca a la casa. Pero Miguel está regio, feliz.

Y lo que Miguel no sabe es que a Natalia no le renovaron el contrato de prestación de servicios que tenía en la Secretaría de Gobierno, porque la administración cambió y el alcalde nuevo se trajo a todo su equipo a trabajar con él. Ahora tendrá que buscar otro trabajo, pero Natalia tiene cinco meses de embarazo y sabe que la descartarán de inmediato en todos los procesos de selección. Pero está “súper”.

Parte de nuestra idiosincracia es no querer cargar a nadie con nuestros problemas, o creer que debemos parecer fuertes ante las adversidades, que son muchas.

Esto no sucede en algunos países que les brindan mejores condiciones de vida a sus ciudadanos, y que no aparecen en la mencionada lista. Hace algunos años, mientras hacía una maestría en Canadá, cada vez que veía al secretario de la facultad lo saludaba con el habitual, “Hola Louis, ¿cómo estás?”, y él me respondía, “not too bad, not too bad” (“no muy mal, no muy mal”). A mí me daban ganas de abrazarlo, sobarle la cabeza y ofrecerle arrunche en posición fetal mientras me contaba sus problemas. Pobre. Semanas después me di cuenta de que ésta es una respuesta comodín de muchos canadienses, al menos de los torontonianos a los que conocí. ¿Será por eso que Canadá no aparece en la lista, aunque tres de sus ciudades siempre aparezcan en el top 10 de los mejores lugares para vivir?

Además, si se fijan en la encuesta de felicidad, el tercer país más feliz es Arabia Saudita, uno de los lugares más represivos del mundo, donde las mujeres tienen la mayoría de sus derechos civiles negados y es gobernado por una monarquía. Pero tienen muchos petrodólares y sus gobernantes saben que mientras repartan los recursos inteligentemente entre los habitantes, nadie se quejará por lo anteriormente señalado.

¿Qué es la felicidad entonces? En el documental ‘Happy’ los realizadores tratan de entender qué es la felicidad y qué la constituye, y encuentran que la felicidad está en tener familia y amigos cerca, y en gozar de unos mínimos recursos para vivir cómodamente. Pues nosotros tenemos lo primero, pero no necesariamente lo segundo. Otra característica de nuestra idiosincracia, o tal vez de la resiliencia que hace posible seguir adelante, es que en Colombia nadie es lo suficientemente pobre ni desafortunado.

Estoy convencida de que si dejamos de conformarnos con lo poco que tenemos, de ignorar lo que está mal, de saltar de la falsa felicidad a la agresividad extrema por la que tanta gente muere al día; y por fín entendemos que nosotros sí podemos cambiar las cosas (votando responsablemente, por ejemplo), seguro dejaremos de ser los más felices, pero avanzaremos un poquitico hacia las soluciones.

Foto: FreeImages.com/MartinWalls

Comentarios

  1. Alejandra

    Bueno ojala quienes lean esto tengan un poco mas de conciencia aunque realmente no hace falta leerlo, bastaria tomarse un par de minutos y darse cuenta que este sistema lo sigue pisoteando y usted lo permite no lo nota porque le da prioridad a nombramientos como este o a que la reina perdió su corona.
    Pero ya es hora de levantarse de ese sillon,salir de esa zona de confort, tener sentido de pertenencia y actuar.

  2. angélica

    Estimada, agradezco infinitamente tu escrito pues hace un alto en el camino, nuestro día a día no puede convertirse en represiones ni mucho menos en la utopía de que somos los más felices, me da risa cuando siempre ganamos ese puesto, pero habrá felicidad en un lugar donde no es el mejor para vivir, tener familia y tener amigos?

  3. Patricia

    Que verdad, tan bien dicha!!! El País más feliz del mundo con el mayor numero de desplazados internos, mayor desigualdad, mayor indice de corrupción… si habría que hacer una tesis doctoral, para mostrar todo lo que pasa en este “el país más feliz del mundo”

  4. tatiana

    Gracias por ese grito anti conformista esperanzador lo necesitamos todos.

  5. Juli

    Tienes mucha razón, somos personas conformistas que no se quejan por no tener los mínimos recursos necesarios para vivir cómodamente, sin embargo mi concepto de felicidad se ajusta mas a un simple momento de alegría mas que a una meta a largo plazo, y si en ese caso a pesar de tantos problemas que tenemos en nuestro país, tenemos la capacidad de disfrutar de momentos felices olvidándonos de tantas cosas que nos pesan, deberíamos vivir mejor, y debemos poner todos de nuestra parte para luchar por ello. Pero no dejar de disfrutar los momentos con la familia y los amigos, a la hora de eso entonces todo se resume a vivir el momento pleno sin pensar en los problemas, esos pequeños momentos que gracias a tantas festividades existentes en este país hacen que sea una gran suma de felicidad por eso desde mi punto de vista sí considero que somos los mas felices del mundo.

  6. Alejandra Sánchez

    Tanta razón en una sola publicación. Amo cada uno de sus posts, pero este sobre los demás merece mayor promoción, porque la gente de alguna manera tiene que ser más consciente de la situación a la que nos enfrentamos y establecer prioridades. Gracias por publicar este tipo de cosas.

  7. Juan Estrada

    Me gusto mucho tu post.

    Tienes razòn,estas mostrando una reliadad que pocos se niegan a reconocer por que simplemente no somos capaces de reconocer que estamos mal. Me parece genial que existan personas que puedan ver con claridad nuestra realidad.

  8. Maria

    Es triste, ver como no reaccionamos , y también entender que todavía no hay quien nos inspire a luchar ; siempre ( y me incluyo ) esperamos que los otros sean los líderes ,nunca nosotros .
    Yo desearía que alguien como uds con influencia iniciará una campaña de descontento , ya que yo no cuento con ese poder

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