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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 26 de agosto de 2019

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26 Comentarios

Día +3: Mi matrimonio

Día +3: Mi matrimonio
Emilia

Me casé hace tres días y quiero contarles que mi matrimonio fue la mejor fiesta a la que yo he ido en toda mi vida. Ya le pedí a Jaime que la hiciéramos de nuevo, pero no está muy convencido.

Total, aquí un recuento:

La noche anterior fue la comida que ofrecieron mis papás para todos los que se tomaron el trabajo de ir a Cartagena por nuestro matrimonio.

Luego nos fuimos a Café Havana y, confirmé que el lugar –como muchos en Cartagena– está absolutamente sobrevalorado. Si hay alguna ventaja de ser “la novia”, es que uno puede meter a 40 bogotanos y extranjeros en un sitio chiquitico, sin mucho aire y caro, para a los 20 minutos escapar con la excusa “es que tengo que dormir” y que nadie se moleste, o lo tome como un gesto de descortesía.

–Eso sí, lo que nunca entendí de ser “la novia” es que cada vez que una no-colombiana me veía me decía “te ves muy bonita”, aunque tuviera el ojo hinchado, estuviera trasnochada y no me hubiera peinado en todo el día–.

Entonces me fui de Café Havana en busca de mi “sueño reparador”. Pero como en mi familia a nadie le importaba que “el mejor día de mi vida” sería al día siguiente, me dejaron la cama más incómoda del apartamento. El colchón de espuma circa 1922 se hundía y yo quedaba como cuando el gato Tom se acostaba en una cama de agua, segundos antes de que Jerry viniera con una aguja a explotarla. Nunca había dormido más incómoda. Así que chao sueño reparador, bienvenida ojera.

Me desperté temprano y me fui a un restaurante a trabajar en mis votos y mis discursos. Dejé el glamour de la novia de comedia romántica para comerme dos hash browns. Cerré oficialmente mi dieta. Luego pasé por La Olímpica a comprar champaña de supermercado, fresas y copas plásticas para hacer el brindis de rigor con mis damas de honor. El día de mi matri lo tomaría de tranquilidá.

Barrido rápido por lo que siguió: en aquel momento era una novia con ojeras que se iba a casar en 5 horas y estaba comprando copas de plástico. Llegué al apartamento y ya mis damas de honor habían llegando para arreglarse, el maquillador nazi que contraté iba a llegaren 15 minutos y no me había bañado. Me bañé rápidamente. Nada de spa, ni masajes, ni mascarillas, ni rituales. Eso solo pasa en Hollywood. Salí de la ducha y ya el sargento estaba con su séquito maquillando y peinando a mis damas de honor. Mi mamá no se había bañado y seguro iba a ser la última y haría que a todos nos coja la tarde. Pero de nuevo, me invadió el zen hippie. Te quiero mamá. Pasó el tiempo y llegó mi turno: le rogué a Hitler que no me fuera a dejar como un mimo, que se aferrara al libreto acordado en la prueba de maquillaje del día anterior. Una vez lista, sentí que me veía “linda”. Me puse el vestido que mi mamá recién había terminado de planchar. Estaba lista. Era una novia de vestido repolludo. Iba saliendo del edificio, todos me veían y felicitaban. Como reina de carnaval. Me encontré con unos amigos que viven en Canadá, que no veía hace dos años y que justo estaban pasando vacaciones en Cartagena. Me tomaron una foto para pasarles a nuestros amigos por Whatsapp. Seguí de camino al trolley.

–Contraté trolley para llegar con mis damas de honor al lugar de la ceremonia porque me niego a montarme en carroza por muchas razones, una de ellas, es que no puedo patrocinar la vida miserable que llevan esos pobres caballos–.

Llegamos al Club de Pesca a las 4pm. Tal vez fui la novia más puntual del universo. La ceremonia era a las 5, pero nos íbamos a tomar las fotos antes de la ceremonia para, según la fotógrafa, “aprovechar la luz”. Al llegar, entonces, llamé a Alessandra –nuestra wedding planner– para que les dijera a Jaime, sus amigos, y a la fotógrafa, que salieran al trolley para tomarnos algunas fotos allí.

Cuando vi venir a Jaime comencé a llorar. No era un llanto desgarrado, pero había lágrimas abundantes y uno que otro puchero. Menos mal el maquillador tirano ya no estaba, porque me hubiera dado tres cachetadas. Yo sabía que así sería, que el día de mi matrimonio iba a llorar. Pero nunca imaginé que lloraría desde las cuatro de la tarde.

El conductor del trolley terminó siendo un hit, todo un director de fotografía. El pobre ya estaba tan curtido en matrimonios prosopopéyicos, que ya sabía cuál era el mejor ángulo de su artefacto automotor.

–Cómo odio las fotos. Cómo odio que me tomen fotos. Cómo me veo de fea en las fotos. No hay pestaña postiza que me sirva a la hora de no parecer un pug–.

Jaime estaba bloqueado. Si no estuviera convencida de que él se quería casar conmigo, lo hubiera llevado al baño a tener “la charla”. Es las fotos estaba ausente, no había emoción. Si yo lloraba, él tenía una coraza. Todos reaccionamos diferente en los momentos trascendentales.

A las 5 en punto llegué al altar. Es que la notaria tenía otro matrimonio, entonces nos tuvimos que acomodar a sus tiempos. Pero bella, bella ceremonia. Yo seguía llorando, ella hizo un rito con sal, azúcar, agua, vasos de cristal… ya no me acuerdo. Pero fue bello. Luego yo leí mis votos en lo que le agradecía su amor (a Jaime, no a la notaria), y le prometí que siempre trabajaré como su coequipera. Y luego vino él… creo que si Jaime hubiera escrito ‘Vistiendo Sillas’ hubiera habido mucha más emoción, mucho más amor. Después de dos páginas hablando de nuestra relación, de lo que estábamos construyendo, me dijo “tu eres lo que yo más quiero en mi vida”. Y ahí sí hubo llanto desgarrado. No solo mío sino de la audiencia. Fue emotivo. Lo cursi es chévere.

Los invitados pasaron al coctel y Jaime y yo seguimos con las fotos y luego nos fuimos por cinco minutos al salón que tenían dispuesto para nosotros. Todo el maquillaje de la parte de abajo de los ojos se había quedado en pañuelos mocosos. Qué desastre. Me tuve que volver a maquillar con lo poco que llevaba. Qué forma de llorar. Ya tenía los ojos hinchados.

Cámara rápida por el coctel: muchos discursos. Mi papá habló, los hermanos de Jaime hablaron, mi hermano habló, él habló, yo hablé. Fue bello, pero largo y gringo. Luego la comida que, juro, estuvo deli.

Abrimos la fiesta con nuestro primer baile. Fue una canción de The Strokes, la primera que él me mandó, ‘I’ll try anything once’. En las fotos parecemos que estamos a punto de irnos pa’ la pieza. Pero había más amor que lujuria. Creo. Seguimos con ‘I’ve had the time of my life’. No pude convencerlo de hacer la coreografía, pero con esto todos comenzaron a bailar. Y de ahí en adelante, una súper fiesta. Súper música, súper DJ…

Yo creo que soy la peor anfitriona del mundo, aunque hablé con todo el mundo, la parché, me olvidé por completo de todo. Al día siguiente me tocó preguntarle a Jaime si habían pasado las picadas de media noche, porque yo ni idea… él me dijo que sí. Él y Alessandra, estuvieron pendientes de todo.

–Alessandra es un hit. La mejor del mundo. Fue por ella que creo que todo salió perfecto y que yo me pude dedicar a tomar whisky y a bailar. Los tiempos los manejó con la intensidad suiza que esto requiere y que a mí me gusta. Estuvo pendiente de cada detalle. Tal vez mi matri no hubiera sido la mejor fiesta de mi vida sin ella–.

Tomé tanto whisky y bailé tanto con mi vestido repolludo que en algún momento alguien lo pisó y yo me caí. “La novia se cayó”, dijeron algunos. “Es que ya está borracha”, dijeron otros. Pero yo feliz, y sin morado al día siguiente.

Desde siempre supe que mi fiesta no tendría “hora loca”. No hay nada menos “loco” que gente tratando de ser “loca”. Solo tuvimos unas chispitas. Creo que fueron un buen detalle.

Jaime y yo nos quedamos hasta el final de la fiesta. Por poco nos tienen que sacar.

¿Y en la noche de bodas? Nadie tira en la noche de bodas.

***

Después de tanta lora, de tantas quejas, no me arrepiento de ninguna decisión tomada con respecto a mi “boda”. Mañana me volvería a casar si todo vuelve a salir así de bien. Pero como conmigo el vaso nunca está medio lleno, tal vez lo único que cambiaría sería mi vestido. Cuando lo compré estuve muy feliz, muy decidida, a pesar de que se salía de mi presupuesto. Es que es hermoso: es strapless, simple pero ancho, de una seda lindísima. Pero en el matri, y ahora que veo algunas de las fotos, tal vez me hubiera ido por uno que costara la cuarta parte. Es que adelgacé más desde la última probada, por lo que siempre salgo con un pliegue debajo del busto. Y pues qué cosa aparatosa para bailar. Cuanto menos hubiera debido pensar en una segunda opción para la fiesta. Pero más allá de eso todo fue perfecto.

Yo se que no necesitaba de una gran fiesta para dar ese paso con Jaime, para que ahora pueda llamarlo mi esposo, pero aprecio el momento en el que decidí dejar las prevenciones y los miedos para hacer una fiesta como la que hice. Creo que pasará a la historia de mi vida como un gran momento. Como lo dije en el discurso durante el coctel: “este no [fue] el mejor de mi vida, pero sí se que Jaime hará aún mejor cada uno de los venideros”. ¡Pero que gran fiesta!

***

Y así termina ‘Vistiendo sillas’. Muchas gracias a todos los que leyeron.

Comentarios

  1. Angélica

    Emilia? o Susana. No se pero me sueno muy al estilo de Susana…

  2. Juliana

    Simplemente lloré…

  3. Carolina

    Leí todas y cada una de las entradas del blog, y la emoción que sentí no fue normal. Es mas , me atrevería a decir que me dieron ganas de casarme jajaja aunque aun me falta lo mas importante: El novio. ME ENCANTO TU HISTORIA, te deseo o mejor en tu nueva vida.

  4. Yoly

    Bendiciones para Uds,,,,siento envidia???????? de la buena

  5. Angélica

    Primero que todo, Felicitaciones por esta nueva aventura!!! obvio no te conozco en persona pero siento una conexión al leer tu blog, me he divertido leyendo esta historia. Así como tu yo también espero encontrar mi compañero de vida, aun soy joven y creo que necesito conocerme un poco más para permitir que alguien más haga parte de mi día a día. Saludos desde Alemania :)

  6. Alejandro

    Hola, quiero decirte que disfruté mucho leyendo tu explicita historia…me has sacado unas cuantas sonrisas y me alegro que seas feliz :)…

  7. Joe.

    Excelente, creo que encontré sentimientos que no sabia que tenia al leer este post, es genial, felicidades en tu vida de casada, mientras el resto sufrimos en la soltería.

  8. Eli

    Felicitaciones…Finalmente Susi encontró su one!

  9. Paula

    Esta es una historia auténtica y la viví tal cual hace dos semanas, amo leerlas, saludos desde Francia.

  10. Manuel

    un chick text muy divertido.

  11. Laura

    Me case en diciembre y me reí leyendo tu historia, es casi igual a la mía, creo que muchas se identificaran. Tampoco olvidare nunca mi boda y me casaría otra vez con mi esposo para vivir esa experiencia única!

  12. Zayda

    Emilia felicitaciones!!!! Me encanto tu historia! “Tu eres lo que yo mas quiero en mi vida” Que preciosoooooooo!!!! Que hermosa una boda cartagenera!

  13. Silvana

    Ayyy divinooo!!! Seguí todos tus pasos y que espectacular como terminó todo! Van a seguir teniendo una vida juntos maravillosa! Felicitaciones!

  14. Laura

    Gracias por compartir este diario con nosotros. Me encanto y aunque me hubeira gustado que escribieras con mas frecuencia fue un gran regalo de susy y elvi para nosotros. Te deseo lo mejor y espero que cuando me case diga lo mismo quee tu.

  15. Luisa Fernanda

    Muchas gracias por compartirnos tan bella experiencia, fue inevitable para mí, no llorar imaginando la boda, muchas felicitaciones y bendiciones para ambos en esta nueva etapa de sus vidas.

  16. Kelineth

    Muchas felicitaciones y bendiciones en tu nuevo hogar, este año tambien se me acaba la solteria pero comienza una nueva etapa llena de mucho amor y metas ,espero que mi día sea igual de genial que el tuyo saludos.

  17. Catalina

    Fué emocionante leerte en cada paso, todavía no he llegado a ese punto de mi vida, pero estoy segura que pensaré en tus consejos e intentaré disfrutar el camino si llega la hora de vestir las sillas. Gracias por compartir tu vida con nosotras, te sentí muy cercana y espero que nos sigas contando esta historia que apenas empieza.
    Amor y bendiciones!

  18. Lorena

    No se si te había dicho, pero estamos en la preparación de nuestra boda, así que disfruto cada una de tus entradas Emilia.
    Por un momento se me aguo el ojo y en el otro reí, esto me causo mucha gracia “La novia se cayó”, dijeron algunos. “Es que ya está borracha”.
    Ese día siempre eres el centro de atención para todos, no interesa como te llames, simplemente eres “La novia”.
    Yo creo que seré igual de puntual a ti, creo que tampoco podré dormir y tendré muchas ojeras.
    Felicitaciones, éxitos, sonrisas y mucho amor para uds.

  19. Musi

    Emilia disfrute muchos tus post sobre el matrimonio y todas las locuras que un evento como este llevan.
    Gracias por enseñarnos a creer en un ritual de amor, que muchas creemos devaluado y obsoleto.
    Susana Y Elvira me encantan estas invitadas a su blog !!!

  20. Andres

    Emilia!!! Congrats para los dos, me pareció super genial todo el “cubrimiento de la boda. Disfruta la vida.

  21. Juancho

    Que bonito !! Felicitaciones !!!!

  22. Angie

    Que lindo dia! Felicitaciones que seasmuy feliz

  23. Ángela

    Ah, que bonitooo. Lástima que te caíste, pero con ese vestido es entendible. Mis mejores deseos para tu matrimonio.

  24. jose

    Que alegria que todo haya salido en el punto , llore.

  25. Antonia

    Emi, que felicidad! Felicitaciones y lástima haberse perdido semejante fiestonon. Muchos abrazos y adelante con esto que se te viene por delante.

  26. Clara Paola O.

    Te deseo la mejor de las suertes querida emilia. Se nota que tuviste un gran dia, recuerdalo siempre.

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