Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 17 de January de 2019

Scroll to top

Top

13 Comentarios

Día 29: La dictadura de la sumisión

Día 29: La dictadura de la sumisión
Emilia

“¡No se deje!” es uno de los consejos más populares en mi sociedad. “Vea Emilia, fije límites para que después no se la monten” lo complementa. Y así, las relaciones románticas y sociales en general se han convertido en un tire y afloje que convierte cualquier interacción en una batalla emocional y de resistencia con ningún ganador. “Zero-sum game” que llaman los gringos matemáticos.

Yo no quiero esto en mi relación, y nunca lo quise, porque soy más de la escuela de la negociación, en la que ninguno establece juegos de poder y ambos ganan. Si quiero invitar a gente a nuestra casa, le pregunto a Jaime si está de acuerdo. “¿Puedo invitar a Hortensia y a Cuasimodo a almorzar el domingo?”. Lo que parecería una pregunta sumisa para muchos rebeldes, lo mío es un gesto de decencia simple. Jaime nunca, nunca, va a decir que no, pero será parte de la decisión.

“¿Qué te parece si compro un reloj para esta pared?”. La plata para comprarlo es mía, la gané yo en mi trabajo, y si quiero un reloj debería poder ponerlo y ya, pero ¿no es acaso decente que él participe en las decisiones sobre la decoración de la casa en la que él también vive? De nuevo, es poco probable que diga que no, pero le daré el chance de que me diga si tenía otra idea para esa pared, ¿y qué tal que sea mejor? La ganancia es doble, porque además él tendrá que preguntarme sobre otras decisiones estéticas que quiera tomar. Así que la próxima vez que se le ocurra colgar unas máscaras africanas con pelo natural de virgen mozambiqueña, yo podré usar mi poder de veto. No imposiciones es igual a una pareja feliz.

En estos tiempos de preparación de matrimonio hemos alcanzado un nuevo “climax negociador”. Un primer ministro inglés borrachín dijo que la democracia no es perfecta pero es lo único que hay, y yo lo he probado estos días. Jaime y yo hemos hecho equipo para decidir cada detalle, entonces cada flor, cada centro de mesa, la música, todo ha sido negociado. A veces las dictaduras son más eficientes, nos diría Stalin, pero yo creo que este tiempo de preparativos con Jaime me ha demostrado que podemos ser equipo, finalmente hemos llegado a acuerdos y no nos hemos matado. Y si me hubiera dejado sola yo me estaría quejando por su ausencia e indiferencia con el “mejor día de nuestras vidas” (léase con sarcasmo); y ahí sí sería el cliché que me niego a ser. Entonces sí, celebro que él esté presente, aunque no haya podido usar gérberas naranja en los centros de mesa porque a él no le gustan.

“Pero pilas Emilia que fijo el feminismo que pregona va a quedar convertido en sumisión”, me dijo Melquiades cuando le conté lo de la flor caída en desgracia; y que que no he podido convencer a Jaime de ponerle Vicente a nuestro primer hijo hombre. Pero yo no lo creo. ¿De eso no se tratan las relaciones? La negociación es uno de los pilares fundamentales. Negociar no me quita voz, me la da. A veces. Cuando no hay gérberas ni coreografías incluídas (de la coreografía hablaré en un próximo post).

No creo en las imposiciones. Porque no se trata, como hace 50 años, de tener que pedir permiso. O de engañar al otro para creer que está tomando decisiones, como el famoso no-sabio consejo de las abuelas dictaba “un hombre feliz es aquel que cree que toma las decisiones, cuando en realidad es la esposa la que maneja los hilos”.

En una relación sana y actual la manipulación y las imposiciones no tienen cabida. Eso lo creo yo, ¿pero quién soy yo si ni me he casado?

Esta pelea contra la sumisión nos convirtió en fundamentalistas rebeldes y dictadores, que imponemos nuestra voluntad solo para no creer que estamos cediendo demasiado. Y no quiero eso para mi matrimonio.

***

Btw, encontré una súper entrenadora personal para endurecer el brazo flácido que no quiero lucir con mi vestido de novia sin mangas. Es tan chévere que le voy a hacer publicidad gratuita: se llama Trudy Reynolds, y regresó a Colombia con toda una idea súper aterrizada de qué es estar fit, y cómo no nos debemos matar para sentirlos lindas por fuera y por dentro. Además ella misma diseña la dieta para no matarnos de hambre y ser eficientes. Si a alguien le interesa, su correo es trukangaroo@yahoo.com. Escríbanle y ella les da más información.

***

Un mes para mi matri. Los mantendré al tanto, aunque me de una embolia.

Comentarios

  1. Angélica

    Pero al fin si usaste las Gérberas!!!

  2. Juliana

    En mi opinión, asi debe ser toda relación, muy buen post.

  3. Diana

    Totalmente de acuerdo! Muy bueno el artículo!

  4. Mayra

    Un relación siempre sera una ngeociación y de ceder un poco de parte y parte. y lo de la Dieta sería espetcular.

  5. MarianaaP

    Emilia, estoy de acuerdo con vos, no sólo se trata de una relación de amor, si no un equipo, un compañero de vida, que estén ahí para tomar las mejores desiciones. Un abrazo!

  6. jose

    Estoy completamente de acuerdo con emilia ! . no hay como negociar y estar en todas las decisiones eso hace una relacion más sana .

  7. Clara

    Total!!! me gusta el “climax negociador”, menos stress.

  8. Lorena

    No se trata de quien tiene el poder, si no de trabajar en equipo. Estoy en total acuerdo contigo.

  9. Cindy

    La que lo lleva al extremo es Angee.

  10. Carolina

    ¡Cuánta razón! a ver… si es que la imposición por parte del macho humano y la sumisión exigida a la hembra humana es “machismo” y si se vuelve una cosa en la que la hembra humana impone al macho humano entonces es “hembrismo”. Y hembrismo nada que ver con feminismo. Cero.
    El feminismo es igualdad de chances para decidir sobre los mismos temas. Así que queda claro que el amigo Melquiades no tiene el concepto claro, pero Emilia y Jaime sí. Es simple cuestión de “al que le afecta tiene voto” y “cada voto vale lo mismo” sea macho o hembra. Eso es feminismo cuando macho y hembra son humanos.

  11. Angee

    lo siento, lo siento mucho en parte tienes razón el tira y afloja no es divertido es mas la constante guerra termina por convertir el matrimonio en una batalla interminable, pero llevas las cosas al extremo, me niego a que el matrimonio me convierta en alguien carente de personalidad y de autodeterminación, porque una cosa es decir “amor voy a comprar un reloj para la pared” que decir “¿Qué te parece si compro un reloj para esta pared?”, en la primera estas informando sobre un hecho probable con posibilidad de replica ( es mas estas informando y el puede no estar de acuerdo y si tienen buena comunicación decirlo) y en la segunda estas literalmente pidiendo PERMISO, obviamente no se trata de imponer, se trata de negociar, pero negociar las cosas importantes, no espero vivir pidiéndole permiso a mi marido para comprar un florero ni espero que el me pida permiso para tomarse una cerveza o pedir un domicilio.

  12. Natalia

    Le echas más pimienta que la que en verdad tiene… El matrimonio se disfruta, no se piensa en negociaciones vanales!

  13. Antonia

    Yo tampoco quiero ese tire y afloje! Es desesperante!

Enviar un Comentario