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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 17 de septiembre de 2014

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48 Comentarios

Heimlich Maneuver

Tengo clarísimo que en la vida las cosas no llegan así como así. El amor no va llegar tocando a la puerta preguntando por mí cual canción de Lionel Ritchie (“Hello? Is it me you’re looking for?”). Ni tampoco el CEO de cualquier cosa a ofrecerme el trabajo de mis sueños con una oferta salarial vitalicia que supere todas mis expectativas. Tampoco me va a llegar por correo una tiquetera de pasajes aéreos infinitos en primera clase para cualquier lugar del mundo, con acomodación y alimentación gratis incluídas. No. Nada de eso. La única manera de mover este chacra atorado que tengo es entrar en actitud “Yes man”.

Hace unas semanas, mientras veía Fashion Police debajo de las cobijas, me llamó Ramona para que saliéramos a dar un vuelto. Era de noche en un día entre semana, llovía como raro en esta ciudad, y la pereza invadía mi ser. Le dije que no había poder humano que me levantara de mi cama, pero logró sacarme de las orejas diciéndome que me iba a pudrir entre mis cuatro paredes. Me cayó como un vaso de agua helada, como cuando en Closer Anna le dice a Dan “I don’t love you anymore. Goodbye”.

Inmediatamente tuve una imagen escalofriante: estoy dentro de las cobijas, viendo a Joan Rivers despotricar del universo entero porque nadie sabe vestirse en esta tierra, comiéndome un paquete de manimoto. De repente, empieza la sección de “Bitch stole my look”, sale Rihanna en sudadera y tacones y Kelly dice que se ve divina. Me atoro con un maní, me empiezo a ahogar y no hay nadie por ahí que pueda hacerme el Heimlich Maneuver. Como consecuencia, muero ahogada por un manimoto. Pasan los días y a nadie le parece extraño que no aparezca. “Ya aparecerá”, piensan algunos. Otros, simplemente no piensan nada. Cuatro días más tarde, entra a mi casa la empleada que viene todos los viernes y se percata de un olor fétido. Soy yo, pudriéndome entre mis cobijas con E! a todo volúmen.

Después de esa visión traída del averno, decidí quitarme la piyama y entregarme a los brazos del destino haciendo un mínimo esfuerzo de alejar mi pereza y enfrentar a la humanidad para entablar conversaciones que tanto tedio me dan. Decidí también dejar de enviarle cartas al universo, enterrarlas en tierra fértil, quemarlas en medio de un parque, hacer barquitos de papel y mandar mi mensaje por cañadas de agua pura. Porque es tan simple como saber que si uno no paga la luz, la empresa de energía no va a apiadarse de uno dejándole conectada la luz de pura bacanería. Eso no pasa en este mundo cruel.

Debo confesar que esa pequeña sacudida ha traído buenas cosas. Si, me hacen falta horas de sueño y mi cuenta bancaria disminuye los números a pasos agigantados, pero he empezado a recobrar un poco las ganas de vivir en una ciudad en la que no me gusta vivir. He conocido gente que nunca hubiera pensado conocer gracias a este desdén por la tibieza que ha invadido mis días por los últimos meses. Me he visto haciendo fila en lugares en los que me moriría del oso si algún conocido me viera. He aceptado invitaciones sin remilgar a comidas, cumpleaños de desconocidos, sesiones de coaching y limpias colectivas, lonches infantiles, planes domingueros por la noche, almuerzos familiares y matrimonios.

He decidido decirle a todo que sí a pesar del orgullo, la dignidad, el sueño, la modorra, el frío, la distancia. Es la única manera de reivindicarme conmigo misma, de obligarme a salir de mi concha, encontrar lo que consideraba perdido y finalmente salir de esta tibieza que lo único que me ha dado hasta ahora son algunos kilos de más y una que otra cana que hace unos meses no existían. He entendido, finalmente, que la única persona que puede hacerme el Heimlich Maneuver para no morirme atorada, soy yo.

 

*Ilustración de Frank Netter

Comentarios

  1. gina

    Elvi estás describiendo mi vida jajajaja

  2. Katerine

    Este post lo leí hace unas semanas en una tusa horrible, y como me di cuenta que yo tampoco tenia quien me hiciera la heimlich maniuver me he obligado a salir con cuanta amiga loca me lo propone y a decir yes man y ahora ando con una sonrisa gigante viviendo en el ahora…

    Gracias por existir susy y Elvi !!!

  3. Poli

    De cierto modo me recuerdan a Liz Lemon (Tina Fey) en 30Rock, estoy absolutamente embobada con esto!

  4. Luisa

    Hace mucho estoy así y pensé q era la única

  5. Natalia

    Oh por dios; le diste solución a mis eternos días de miseria e Internet infinito. Describiste todas mis ultimas 3 semanas de vida. jaja ¡ Gracias !

  6. Camila

    Las veces que decidido lo que tú, salir de la concha, la he pasado muy mal, me he aburrido mortalmente con hombres estúpidos y mujeres bobas y me he expuesto al peligro en este horrible ciudad, apuesto a que en menos de un mes regresarás a tu concha aliviada de tener esa opción

  7. laura

    gracias, realmente tus palabras me ayudaron a mi también, estábamos en la misma tónica y me hiciste despertar.

  8. Daniella

    Súper identificada, no dejé de reír imaginando el manimoto… Me gusta mucho la actitud, Yes man!

  9. adrianitaca

    DEMASIADO BUENO e inspirador…

  10. Anniehall

    Si, total es el momento de la Heimlich Maneuver….gracias Elvira!!!

  11. Lola

    Nacimos solos, morimos solos.. Amen

  12. moon2

    No es por mala gente, pero me alegra saber que no soy la única que pasa por esto!!!

  13. Aluna

    Es tan fatalista pero a la vez tan similar a todo lo que dicen, mi vida es algo estancada. Hace 24 horas una de mis mejores amigas, y esas queja más lo pensarías, se casa. Mis amigas con sus arrumacos de meses, otras con hijos y yo, que gracias a la berraquera termine mis estudios, he logrado trabajar, realizar una especialización pero…0 sola, es nefasto y aunque no creo en amort jajajja a veces pienso que en este mercado no hay, saludos!

  14. Camila

    Definitivamente actitud yes man, la ultima vez que hice algo así termine montada en un avión camino al otro lado del mundo :::::: a ver si conozco un tipo que valga la pena.

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