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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 22 de octubre de 2014

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23 Comentarios

26 días

  • En noviembre 25, 2012

Digamos que es cierto. Que tuve un suceso metafísico, algo así como la revelación de un misterio, y puedo confirmar con 100% de certeza que los mayas no estaban mamando gallo cuando les dio por terminar su calendario el 21 de diciembre de 2012. Y que todas las interpretaciones que se han hecho y apuntan al fin del mundo son tal cual. El cataclismo. El apocalipsis.

Sí, me lo confirmaron seres extraterrestres, se me apareció la Virgen, Jesús, Buda, y todos los del Popol Vuh -o Popol Book, como solía decir una profesora mía-. Todos me dijeron lo mismo: “Elvira, tú eres el único ser humano que tiene la verdad en sus manos, así que aprovecha este saber que te regalamos. La única condición que te ponemos, es que no puedes contarle a ningún ser vivo esto”.

Madre mía, qué encarte. Soy el único ser humano que sabe lo que va a pasar, y el único que puede hacer lo que se le venga en gana por saber que el fin sí está cerca. Esto es peor que cuando un médico le dice a su paciente terminal que le quedan dos meses de vida, pero sin una fecha fija. Yo, en cambio, si sé que tengo exactamente 26 días de vida.

Así que este es mi plan.

Quedan 26 días: Necesito sentirme colombiana. Para abrazar mi nacionalidad, perderé toda mi mañana llamando a La W, para que cuando Julito me conteste, me insulte, se burle de mi, o, en el peor de los casos, me cuelgue. Es que la indiferencia pesa más que el odio. Después llamo a Candela para que me insulten.

Vendo todo lo que poseo. Para aprovechar este tiempo necesito plata. Aunque eventualmente puedo robar un banco, con tal de que no me agarren y me encanen. Y digamos que todo lo vendo en un solo día. Renuncio amigablemente a mi trabajo, doy las gracias y me voy. Me como un helado de chocolate y remato con unas papas fritas enormes. Hago mi plan detallado de lo que haré en estos últimos días, el reloj corre en mi contra. Y en contra de la humanidad, aunque la humanidad no lo sabe.

Por la noche voy a Andrés, para que campesinos, mimos y marimondas se burlen de mi. Para que me atiendan como reina, diré que soy extranjera de un país del primer mundo. Es que a los bolivianos y ecuatorianos los ponen a lavar platos, nada de coronas, bandas o atención.

Quedan 25 días: Visito a todos mis exs y todos los personajes que me hicieron ver estrellas de las malucas. No mentira, no los visito, los llamo o mejor, les mando un mensaje de texto. Les canto las verdades que nunca les dije. Les deseo suerte. Busco un mapamundi y marco mi ruta de viaje. Si voy a presenciar el fin del mundo, no quiero verlo llegar en Bogotá, qué tedio, fijo llueve ese día y lo coje a uno el apocalipsis en un trancón en la 26. Ah, y llamo otra vez a la W solo para decir “Julito, no me cuelgue”.

Quedan 24 días: Convoco reunión familiar. Los obligo a resolver sus problemas, que dejen la peladera y que hagan las paces. Todo termina como una película de Hollywood, todos felices dándose abrazos y pidiéndose disculpas.

Ya con eso tachado, saco mi libretica de recuerdos tortuosos y empiezo a llamar a todos los perdedores a los que no les acepté date. Será mi forma de tener un acto de caridad con el mundo y quemarme menos en el infierno maya. Busco los tiquetes aéreos y compro todos, en Business Class. Nada de clase turista. Fó.

Quedan 23 días: El conocimiento puede intoxicar tanto como la comida, o las drogas, o cualquier cosa que se consuma en exceso. Por eso, hay que sacarlo, compartirlo con el mundo. En estos pocos días que me quedan, planeo también ser una mejor persona. Así que este día lo dedicaré a compartir mi conocimiento con el mundo. Así soy de generosa.

Me echaré un valioso día en una tarea exclusiva: enseñarle inglés a Carolina Cruz. Según mis cálculos estaré saliendo con algún pequeñísimo éxito de mi labor de inmersión a eso de las… 2 de la mañana. Por eso tengo mi primer tiquete reservado para las 6 de la mañana.

Quedan 22 días: Primera parada: Cali. Voy a comer lo que se me antoje, si el fin está cerca, a nadie le importa que me convierta en una cerda con sobrepeso. Aborrajados, allá voy. Llego a Palmira y le digo al taxista: al portal de Menga por favor. Pido cuatro aborrajados y tres marranitas. Me agarro con un comensal por vociferar contra los gays como Gayrlein, le tiro la presa de gallina que se está comiendo y salgo corriendo. Balanceo la culpa dándole limosna a un mendigo. Me tomo un alkaseltzer y regreso al aeropuerto. Destino: Nueva York.

Quedan 21 días: Si, puede que Nueva York sea un cliché, pero no jodamos, es la capital del mundo y quiero verla en su esplendor antes de que quede reducida, finalmente, a lo que Hollywood ha hecho una y otra vez con esta pobre ciudad. Pido la Royal Suite del Plaza, me voy a buscar al tipo este que toca guitarra en calzoncillos, no lo encuentro porque el man no se empelota en invierno, pero yo sí. Me empeloto y toco la flauta traversa en Wallstreet, pero no duro mucho porque el frío está muy berriondo. Busco a mi amigos niuyorkinos y nos metemos una rumba mítica. No puedo quedarme más de dos días en esta ciudad, así que regreso al JFK, habiendo hecho antes conejo en el Plaza.

Quedan 19 días: Lo mamón de la época que escogieron los mayas es que es invierno en el hemisferio norte. Y yo para aguantarme ese frío si soy muy floja. Por eso he mapeado mi ruta hacia el sur -con excepción de Nueva York- para recibir el fin del mundo en chancletas.

Arranco ahora para Seychelles, donde fornicaré y probaré todas las drogas. Nosotros los iluminados estamos más allá de lo mundano. En este pit stop creo que se me irán dos días. No tengo claras las horas de vuelo, pero hagamos de cuenta de que sólo se me irán dos días, ah, y vale aclarar que me conseguí unas gotas buenísimas para el jetlag. Como estoy más allá del bien y del mal, no me canso, no necesito dormir, no me da guayabo, ni me afecta ningún mal del cuerpo.

Quedan 17 días: Otra vez en el aeropuerto, rumbo a Suráfrica. Me voy a concentar para ver si como parte de mi iluminación me mandan el numero de la lotería. No me hacen el favor, igual para qué quiero la lotería, así que empiezo a pensar en cometer algún acto de vandalismo y/o terrorismo. Porque ajá. Luego de pensarlo un rato, decido que el vandalismo se lo dejaré a tanto hincha desempleado. Y el terrorismo, a nadie, es deleznable (es que soñé que un departamento de inteligencia me chuzaba las líneas y acosaba, y prefiero evitar, hartos casos ya he visto).

Voy a pasar migración con un cortauñas y unas pinzas en los bolsillos.

Quedan 16 días: Llego a Suráfrica y me voy para Cape Town. Buceo con tiburones blancos, tomo vino como loca, y este día lo tomo de riláss. Todavía me quedan 15 días, así que una bajadita de ritmo aguanta hoy.

Quedan 15 días: Sigo en Suráfrica. Me voy de safari para tomarme fotos con leones, cebras, jirafas, rinocerontes, ñús; el ataque del león al guía, la volteada del carrito de safari, la alemana que le dio ataque de pánico y salió corriendo por las planicies africanas, mientras su novio malayo la persigue y el segundo guía le dispara un dardo para dormirla… voy a subiralas a Instagram.

Quedan 13 días: Continúo mi travesía transoceánica. Ahora me dirijo hacia Samoa, pues quiero confirmar que de hecho, el príncipe de Samoa es un tulueño que se casó con una de las hijas del rey. En Samoa la paso bomba. Royal Style.

Quedan 10 días: Estoy en Papeete. Me emborracho a punta de Mai Tais, conozco a un irlandés millonario y espectacular, fornicamos y tomamos Mai Tais durante dos días. El tipo queda profundamente enamorado de mí, pero termino nuestra aventura pasional diciéndole: “I’m sorry. I must go on with my journey. We won’t meet again”.

Quedan 7 días: Ahora me voy a Papua Nueva Guinea. El plan es hacer bungee jumping de los nativos de por allá. Estudio la técnica para no joderme la cadera o algo, para no terminar mis últimos días en la tierra como una maldita lisiada.

Quedan 5 días: Nueva Zelanda. Quiero encontrar a Frodo, pero sobre todo a Legolas. No los encuentro, así me compro una réplica del anillo y de la capa y me voy a montar en Jet Boat en Queensland. Después me subo a Rotorua, plan de spa y aguas termales. Me encuentro un famoso kiwi y se lo doy a un chef para que lo ase, pero me arrepiento y me lo llevo como mascota a quien bautizo Jairito.

Quedan 3 días: Estoy como cansada. Es que este viaje ha sido un poco agotador, así que me tomo un día en Wellington para hacer nada. Entro a la tienda de Chanel y me robo las pintas que necesito para recibir el mundo. Eso sí, impoluta veré llegar el apocalipsis. Después me voy al puerto y me robo un velero con su respectivo capitán, que resulta ser el Capitán Hook de Once Upon a Time. Hacemos maravillas en alta mar.

Quedan 2 días: Estamos Hook y yo en alguna parte del mar y nos encontramos con un crucero. Lo asaltamos. Obligamos a sus pasajeros a abandonar el barco para que quede sólo para los dos. Igual qué importa si se ahogan hoy, mañana van a estar muertos, eniguei. Así que nos apropiamos del crucero, hacemos surfing en la piscina de olas, tragamos como marranos, prendemos la máquina de hielo seco en la disco, hacemos juegos de rol con todo lo que hay en los almacenes, robamos joyas, noss llenamos de relojes, nos ahogamos en perfumes, jugamos maquinitas y a otras cositas.

Llegó el día: Menos mal me encontré con Hook. Coshita. Rico pasar el fin del mundo con él. Sé que hoy se acaba todo, pero lo que no sé es a qué hora. Así que Hook y yo nos tendemos en el deck del crucero, nos abrazamos. Suena de fondo “El osito dormilón” porque a Hook le dio curiosidad por la música que oyen en mi pueblo. Yo tengo puestas todas las joyas que encontré en el crucero que piratiamos. De pronto sale una luz brillante y FUÁ.

El fin del mundo me agarró un poquito indigesta.

Les pedimos a nuestros usuarios que nos contaran sus planes de fin de mundo. Esto respondieron.

Comentarios

  1. Lorena

    venga! jajajajajaja en serio qué se mete??
    Que cosas tan locas jajajajajajajajaajaja

  2. Kthepin

    Les cuento, el man de New York que toca guitarra en calzoncillos también lo hace en invierno :o no se cómo se aguanta ese frío… Pero enserio lo vi hace unos días yo estaba muerta del frío y eso que parecía una cebolla capas y capas de ropa y el man ese en calsoncillos tocando guitarra el man es la locura..

  3. okcam

    Jajajajaja! Me encanta lo del termo… tiene algo que ver con marcar territorio?

  4. Mona

    Elvira!
    Lastima que Australia no este en los planes apocalipticos! aca se te recibiria con bombo y platillo! para celebrar el fin del mundo as we know it!!

  5. ELVIRA

    Hola Mona, en efecto se me fue un error geográfico. Es Queenstown (NZ), no hay planes de ir a Sydney ni ninguna población de Queenland. Gracias por la corrección.
    Abrazos
    Elvira.

  6. lau

    bueno me agrada muchisimo los planes de elvira pero si se va acavar el mundo exijo y creo que hablo por muchos que almenos suban algo de la segunda temporada de la serie deberia estar entre sus planes es el colmo que quede asi con ese final muchas gracias por lo demas todo esta genial hasta la escapada con el capitan hook :D

  7. Mona

    Excelente plan! …. pero viendo que el fin del mundo esta cerca voy a permitirme ser bitchy, just a little… creo que en lugar de Queensland era Queenstown, por que si no estarias viajando de NZ a OZ y luego de vuelta a NZ …. y obviamente eso afectaria todo el itinerario….

  8. Luna

    Jajajaj la maldita lisiada.

  9. adri

    Jajajaja siiii es q se la pasa metido en ese gimnasio como 4 horas diarias!!! Al menos que se hidrate…..

  10. La Figue

    Yo sinceramente sacaría lo mas degenerado que hay en mi. Me comería al man que nunca me comí porque tenía novia, o era muy amigo porque la amistad de todas maneras se va a dañar, pues símplemente el mundo se va a acabar y amistad no va a haber. me comería también al amigo que siempre me tuvo ganas pero nunca le di nada (esa será mi obra benéfica antes del fin). Luego voy y le cuento al nuevo levante de mi ex que el man todavía me lo pide y de vez en cuando se lo doy (porque la verdad ante todo). Por último voy y también me le orino en el termo pero de cierto expresidente y le doy en la cara marica! cosa que si me encierran o me empapelan, será por pocos dias… esperaría el fin del mundo dichosa.

  11. ELVIRA

    Adri, me encanta tu venganza. Nunca se me hubiera ocurrido eso de ir al gimnasio del man y orinármele en el termo! Simplemente genial

  12. ThE_tOsTy

    jajajajajaajajajajajaj genial!!!

  13. adri

    Yo voy al gimnasio de mi ex y me le orino en el termo.

  14. SUSANA

    Aquí pensando, yo a la señora Gloria le pagaría viaje en avión como pa’ ver qué dice

  15. Pame

    Este fin de año las cogio pataleando. Me encanta verlas ahi pensando cosas y haciendo planes de fin del mundo. Elvi gracias por compartir este biscochote de hook, me obesione ya busque todas las fotos y me voya empezar a ver esa serie solo para verlo. Me encanto el comentario de Vaneskag

  16. Vaneskag

    Yo también quiero darle en la jeta a mi ex y a la gorda con la que se quedo!! Poder tener la semana de vacaciones en Buenos Aires que tuve que sacrificar por cuidarle su cirugía de apéndice. Ir a París, hacerle la vuelta a un francés bien bueno y que me diga cosas sucias al oído, porque como me las dirá en francés igual sonarán bonitas!

  17. JUANITO

    moriré en rehab

  18. VaLeRiNa

    En pocas palabras: A DeSCuaLQuieRaRNoS pues, que -hijuemadres-…!!!

  19. Chemy

    Si… primera, segunda, tercera, cuarta,… entregas de las “50 pintas”, para finalmente terminar con el mismo tipo de narrativa.
    NO es una crítica, solo es para resaltarlo. ;)

  20. Laura

    Excelente plan!!!!! una delicia pasar el fin del mundo con Hook…

  21. S0LECIT0

    … A celebrar que el mundo se va a acabar…

  22. Lala

    Ay yo quiero!!! Hare mi propia lista, quiero aprender a hacer croissants. Si sobrevivo eso me podra ser util, no? Y quiero darle en la jeta a mi ex. Muchas cosas pero poco tiempo!!!

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