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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 25 de marzo de 2019

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10 Comentarios

Las 50 pintas del Negro. Tercera entrega

Elvira

PD: Hoy me guatsapió muy temprano una amiga a decirme que debería ir a la tertulia de las 50 sombras… que va a hacer SoHo hoy. ¿Dónde? Ni puerca idea.

Morí del oso lentamente. Suficiente oso me da aceptar que haya leído ese libro, como para además, rematar en tertulia. ¿De qué hablarán?

“¿Ya te cogió tu novio a latigazos?” “Si, a mi la suspensión me pareció complicada porque lo que conseguimos en Casa Olímpica no resistía mucho”.

Qué oso, por dios. No siendo más, sigue la historia de Ubeimar.

***

Es galante. De eso no hay duda. No tiene los modales propios de un chico rico criado en una escuela privada de Lausanne. No. Es otro tipo de galantería. Esa galantería que se aprende en la vida, cuando se mueve en los círculos sociales de más alto nivel y privacía. Hace ruidos extraños con su boca cuando come, no me agradan. Ha tratado de corregirlos, eso se nota.

Recuerdo a mi maestra de etiqueta y me dan ganas de compartir con él una que otra lección que tuve que repetir una y otra vez hasta aprenderla. A mi madre le encanta jactarse de ello, de lo buena que soy en la mesa. No tiene idea de que cuando estoy sola prefiero comer con cuchara, algunas veces incluso con la mano. Pero eso nunca lo sabrá. Podría matarla.

***
Entramos al restaurante. Retira la silla para que me siente. Se sienta al frente mío y posa la servilleta de tela bordada sobre sus piernas. Llama al mozo. Le hace un gesto con la mano, el mozo acerca su oído a su boca y sólo veo cómo mueve sus labios. No entiendo nada. El mozo se retira.

“Vengo con frecuencia. Me conocen. Estoy seguro de que la sorprenderé señorita Acero. Espero sorprenderla”.

¿Cómo? ¿Acaso ha pedido por mí? ¿Y este tipo quién se cree? Es tan arrogante… tan seductor. ¿Y qué si no me gusta lo que pide? No pienso comer por educación.

Silencio. Él no habla. No se me ocurre nada que decir. Pienso en temas, pero sólo se me ocurren tonterías. No quiero quedar como una tonta al frente suyo. El silencio es cortado por el mozo quien trae una botella de Bollinger Blanc de Noirs Vieilles Vignes Francaises. “Es finísima”, pienso. Lo sé por mi maestra de etiqueta. “¡Qué digo! ¡Es carísima!”. Trato de no hacer ningún gesto. No quiero que note que me puede sorprender con sus excentricidades.

Pasan los minutos. Silencio. Miro a los comensales. Parece que nadie habla con nadie. Qué lugar tan poco afable. Me siento incómoda. ¿Cómo dejé convencerme? Quiero irme a casa.

“No soy el tipo con el que una mujer debería casarse nunca. Ni mucho menos tener hijos”.

¿No has dicho ni una palabra en veinte minutos y vienes a tirarme esta cubeta de hielo? Lo miré desconcertada. No sé qué decirle. No se qué responderle. Qué idiota. ¿Tengo que responderle? Pensé en mi ex. Recordé nuestra fiesta de matrimonio. No podía mantenerme en pie. Qué bochornoso. No se supone que las novias deben embriagarse el día de su boda.

Mi enfado es evidente. Se que lo lee en mi cara. Llegan tres meseros con tres bandejas de plata. Langosta, escargots, ceviches. Todo un exceso. Todo, una bomba para mis alergias.

“Hubiera preferido pedir mi propio plato. No me gusta que tomen decisiones por mi. Además no puedo comer nada de esto. Soy alérgica”.

“Lo siento Elvira”. Titubea. “Sólo quería sorprenderte”. Nunca me había dicho Elvira. Nunca me había tratado de “tu”. “No se preocupe. Pero no vuelva a decidir por mi. Si es que esto se repite”. La luz de sus ojos se apagó por unos segundos. Era incapaz de sostenerme la mirada. Estaba avergonzado.

“Supongo que esa táctica le ha sido muy útil en el pasado, señor Castillo. Pero esta vez no funcionó. Es una pena”.

“Pena la que siento en este momento. Nunca me había sucedido algo así. Lo siento. No quería ser descortés. Apreciaría mucho que me enviase un listado de sus alergias. Todavía estamos a tiempo de remendar esta mala pasada. ¿Quiere pedir otra cosa? El chef puede prepararle lo que guste”. “No”, respondí. “El momento ya pasó. Me marcho”. Tomé mi bolso y me paré de la silla. “No puedo decir que fue un gusto, señor Castillo. Me hubiese gustado que lo fuera. Hasta luego”.

Me retiré sin esperar una respuesta suya. No tomé un taxi. Necesitaba caminar.

***

Sonó el timbre. Abrí la puerta y era el cartero. Traía un sobre de manila que me entregó sin antes extender su planilla para que la firmara. No tenía remitente. Obviamente… Estos paquetes sorpresa nunca traen remitente. No fue difícil saber de quién era. La camioneta parqueada en la esquina lo delataba. Quería ser descubierto.

Abrí el sobre y era una carta. Se notaba que se la había dictado a su secretaria o a alguien más por los errores que tenía. Era una invitación formal “a un paseo por el malecón y una cena para una mujer de acero que puede ver el menú”. RVSP. “Qué cursi”. Pensé. Extrañamente sentí como si me estuvieran invitando a una fiesta de quinceañera. Eran tan sólo palabras, halagos simples.

***

Primera Entrega

Segunda Entrega

Cuarta Entrega

Quinta Entrega 

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Comentarios

  1. VaLeRiNa

    Mmmmmm…Patética la reacción de la vieja y el man, un imbécil. Aún no me convence la historia…!!!

  2. Ferenc

    :-/ ‘pere: cómo llegamos a la cena con el tipo? ese salto no lo ví. Y que el man ordene por ti…mal, muy mal, pero ya no importa. Ahor toca esperar el malecón…

  3. Tát Ro

    Noohhh que man tan fail!! Algunos hombres creen que descrestan cuando realmente fastidian…

  4. Karolina

    Hola deseo felicitarlas que serie tan espectacular.espero la segunda temporada

  5. Zara T

    Ejemplo de los club que se estan formando:

    Mañana se inaugura en la Fnac Illa de Barcelona “El Club de las 50”, una serie de encuentros para fans de la trilogía CINCUENTA SOMBRAS, conducidos por la sexóloga y escritora Valérie Tasso. En estas charlas aprenderemos a convertir la ficción de E. L. James en realidad…

    http://www.megustaleer.com/noticia/524/random-house-mondadori-inaugura-el-club-de-las-50-una-serie-de-encuentros-exclusivos-entre-lectoras-de-la-trilogia-50-sombras

  6. Ana

    Muy bueno!!! Quiero mas!!!! Esperando…….

  7. Roxy

    ” Apreciaría mucho que me enviase un listado de sus alergias” Jajajajajaja que charro este Ubeimar… Quisiera tener esto el libro, para leermelo de una sentada, está buenísimo. Cuando sea grande quiero ser como Elvira Acero.

  8. Lala

    PLOP! Y entonces que? lo va a enviar a freir esparragos?

  9. hanny dianu

    La verdad si fue algo descortés que no te dejara pedir por ti misma, pero en parte lo que quería era eso, sorprenderte, pudiste haber sido un poco más amable, pero igual siéndote sincera, ese tipo de hombres a mi también me desagradan un poco, que creen que se las saben todas…Besotes ya anhelaba leer otro de sus artículos, me reí mucho.
    Te invito a pasarte por mis blogs:
    Moda, sexualidad, belleza y temas abiertos: http://armariovacio.blogspot.com/2011/10/bueno-chicas-perdonenme-si-me-equivoco.html
    Personal: http://hannydianu.blogspot.com/

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