Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 16 de noviembre de 2019

Scroll to top

Top

19 Comentarios

Las 50 pintas del Negro. Cuarta entrega

Elvira

Entreabro los ojos. Me siento desorientada, desubicada. Miro a mi alrededor y no reconozco ningún espacio. Las sábanas de satín acarician mi piel como suaves pétalos de rosa. ¿Dónde estoy? Me pregunto una y otra vez sintiendo el roce del satín en mis piernas. Las levanto y miro hacia abajo. Tengo ropa puesta, pero no la que tenía ayer.

Levanto mi torso y quedo sentada en esa inmensa cama. Todo es blanco. La cabecera blanca de la cama con formas de olas me asusta. Me levanto y busco desesperadamente mi bolso. ¿Qué me ha sucedido? ¿Dónde demonios estoy? Me encuentro un enorme ventanal que deja ver la más espectacular vista de la ciudad. Me hago una idea de dónde estoy, geográficamente. No encuentro mi bolso. Ni mi ropa. No recuerdo nada.

De repente, se abre la enorme puerta que se desliza hacia un lado, como si fuese una bodega. Veo una sombra que se acerca.

“¿Ha dormido usted bien, señorita Acero”?

Negro. “¿Dónde demonios estoy? ¿Y qué ha hecho con mi ropa? ¿Y mi bolso? ¿Qué ha hecho conmigo?”, grito como una loca, asustada como un venado acorralado. “No se preocupe, ya traen su ropa de la lavandería. Y su bolso está ahí, en ese mueble”. Responde el Negro con voz apacible. “¿Qué ha hecho usted conmigo?” Pregunto con mayor desesperación. “¿En verdad no recuerda nada?”

¿Qué debo recordar? ¿Qué narices dice? ¿Habré hecho algo en contra de mi voluntad?

“No se asuste Señorita Acero. No le he hecho nada. Le he ordenado a mis hombres que la rescataran y la trajeran hasta acá donde estaría segura. Intentaron hacerle el paseo millonario, señorita Acero. Afortunadamente mis hombres la estaban vigilando a su regreso y se percataron de los hombres que la forzaron a entrar en el taxi. Ellos pagaron su merecido. No le han hecho daño. Mis hombres se encargaron de eso”.

¿Paseo millonario? ¿Vigilarme? Mi cabeza da tumbos, no recuerdo nada. Trato de forzar mi memoria pero nada llega. Me pongo nerviosa. No se si creerle, me asusta ese hombre que posa frente a mi con una actitud férrea. Me hace entender con su cuerpo que debo confiar en él. No se acerca a mí. Va hacia el enorme mueble de comino crespo, abre las puertas y saca mi bolso. Me lo entrega. Reviso su interior y todo está ahí: mis documentos, el dinero que traía, hasta la llave de repuesto de mi casa que guardo en el monedero. Tocan la puerta. El Negro me hace un gesto con la mano para que no me acerque, camina hacia la puerta, la entreabre y recibe una bolsa de tela blanca. Se acerca a mi: “Su ropa, señorita Acero. Si gusta, uno de mis hombres la espera abajo para llevarla a su casa”.

“Gracias por el ofrecimiento, Señor Castillo”, contesto. “Me siento indefensa”.

Trato de salir pero me agarra por la muñeca. Me voltea con un gesto dulce y suave. No me hace daño. “Quédate a desayunar, Elvira. Puedes ordenar lo que desees”.

***

Suena la alarma de notificación de mensajes del móvil.

¿Recibiste mi invitación? Contéstame a este correo.
Ubeimar Castillo
Representante Legal de CIG del Caribe
ucastillo@cig.com

Dudo en contestarle. Me hago la desprevenida, la que no le importa ese mensaje. Me preparo el desayuno mientras doblo la ropa recién salida de la secadora. Pero, ¿a quién engaño? Me pica el cuerpo. Quiero contestarle. Pero no quiero que me vea como una desesperada, ni mucho menos que piense que me tiene a sus pies.

Me baño. Me tomo mi tiempo. Luego, prendo la secadora de cabello y me lo seco. Juego con mi pelo. Me peino, me despeino, me mojo el pelo, me lo vuelvo a secar. Trato de hacer tiempo.

Salgo de la sala de baño y me siento sobre la cama mirando el mensaje en mi móvil. ¿Qué debo contestarle?

Desbloqueo el móvil e ingreso a mi correo. Oprimo “responder”. Veo la pantalla en blanco esperando que teclee mi respuesta. Escribo algo. Lo borro. Vuelvo y escribo. Borrar. ¿Descartar borrador? No.

Señor Castillo,
En efecto he recibido su invitación pero no especificado la fecha. 
Me encuentro fuera de la ciudad.
E.

Oprimo “Enviar”. No han pasado veinte segundos cuando una nueva alarma me notifica la recepción de un nuevo mensaje.

Señorita Acero,
Sé que está en la ciudad. La he visto salir esta mañana de su casa. 
Sólo pasaba por ahí por coincidencia.
La recojo esta noche a las 6. Le dejé un nuevo paquete en su puerta.
Ubeimar Castillo
Representante Legal de CIG del Caribe
ucastillo@cig.com

¿Qué narices hace este hombre? ¿Quién se cree para mandarme órdenes, y además tener el descaro de decirme abiertamente que me espía?

Debo verlo.

No entiendo qué es lo que ha hecho este hombre en mí. Si fuera un poco más racional, tomaría medidas serias frente a él. Pero no puedo pensar. Quiero verlo. Pero… ¿para qué? Ha sido un fiasco el último encuentro, y extremadamente temeroso.

Tomo mi móvil y como si alguien estuviera manejando mi cuerpo por mí, contesto su mensaje.

A las 7.
E.

Me asusto de mí misma. Pienso en la estupidez que acabo de cometer. No es muy descabellado que todo esto me llevase a una tumba temprana.

La encomienda.

Abro la puerta de mi cuarto con fuerza y corro a la puerta delantera. Ahí está el paquete, junto a un enorme ramo de rosas amarillas. Es una caja. Miro a mi alrededor previendo que no haya nadie espiándome. Entro el paquete y lo abro con desespero.

“Qué hermoso vestido”, pienso. Me lo pongo. Me calza a la perfección. “Cómo…” No importa. Ya he entendido que El Negro es un hombre que mueve importantes hilos invisibles.

***

Me abre la puerta de su Hummer y me da paso. Me siento en una tanqueta militar, nunca antes me había subido a un auto como este. Es impresionante. Es tan poderso… como él. Está guapísimo. Esa americana le luce increible. Su mirada atraviesa la mía como una lanza de fuego.

“Está hermosa señorita Acero. Me agrada como le luce el cabello suelto”.

Me sonrojo. Sólo le sonrío y él levanta su labio sólo de un lado como lo hace Pitbull y me derrito.

“¿Iremos al malecón?”, le pregunto.

“Si. Pero no el de la ciudad. Le tengo preparada una sorpresa para redimirme con usted”, contesta sin retirarme la mirada.

El auto se detiene. El Negro se baja, da la vuelta y me abre la puerta. ¿Dónde estamos?, me pregunto. Oh mi dios… no puede ser.

El Negro me toma de la mano y lidera el camino. Estoy al frente de la escalera deslizable de un avión pequeño, bueno, no tan pequeño. Pero qué digo. ¡Es un avión! Me siento como tal vez Virginia Vallejo se sintió la primera vez que vio el avión de Escobar. Subo las escaleras y entro. Es impresionante. El lujo. Por dios, el lujo…

“¿Qué es esto señor Castillo?”

“Negro. Deja de decirme Señor Castillo. Siéntate y abróchate. Nos espera una noche increíble en La Habana”.

***

Primera Entrega

Segunda Entrega

Tercera Entrega

Quinta Entrega

 

Más miniseries de Susana y Elvira AQUI

Comentarios

  1. Camila

    Flojo el re encauche!

  2. Andru

    jajajajajaja muero de risa Elvira!! Me sorprende lo bien que has hecho esta parodia! 50 sombras se quedó corta ante las 50 pintas de Ubeimar. Ahora quiero un Ubeimar y no un cristian Grey.

  3. Paola

    Muy al estilo cincuenta sombras….. Pero criollo jajaja

  4. VaLeRiNa

    Mk Elviraaa!!! Ahí estás pintada! Por fin me reííííííí…!!! Qué tal la historia del paseo millonario…??? JaJaJa y “…él levanta su labio sólo de un lado como lo hace Pitbull y me derrito…” Qué es esta ridiculezzzz,,,!!! JaJaJaJaJaJa

  5. Lorena

    Jajajjaja! Me encanta tu parodia! nunca he leido ese libro de las sombras, de hecho es la primera vez q lo escucho, pero me imagino que esto es una parodia del libro y esta muy buena 😉 por otro lado no me imagino lo estupido que puede ser el libro original!

  6. Sonya

    Levanta el labio como Pitbull???ja,ja,ja! eso si es el colmo de la ñeradaaaa!!! Buenísimo!

  7. Giovanna

    Esta muy buena me encanto !!! lo haces mejor que la James jajajaja !!! me reí mucho !!! Genial … uy negro !!!

  8. marce_la

    huuuuuyyy la HABANA..!!.. ya me imajino.. el hotel .. traguitos.. mmm sabanas calidas… AH!.. que no sea un sueño.. q no sea un sueño..

  9. Tát Ro

    Queeee!!! Jjajajaja chick flick al ataque!!!! (Ufff pero es que una noche en la Habana mata!! Y de esa manera…)

  10. S0LECIT0

    ….. me encanta….. ¿y no salgan con que hasta el lunes la quinta entrega?……porque me despeluco…..

  11. Luciernaga

    Que historia tan enviciadora…. voy leyendo y me voy imaginando al negro (ubeimar), con su elegancia y galantería, estoy casi tragada de ese personaje ficticio.. ya quiero leer más. 😉

  12. Ana

    Muy bueno como todos los anteriores!!! Queremos mas rapidito jajajaja!!! Que intriga tan berraca!!!

  13. Juliana

    confieso que me encanta la serie, pero ahora esto? me tome mi hora de almuerzo para leerme las 4 entregas…y QUIERO MASS!!!!

  14. SaraB.

    Ay por Dios, esto esta bueno… deberían escribir un libro! a lo bien.

  15. Catalina H-

    No suelo comentar en ninguna parte, pero esto amerita un “apague y vamonos”. Qué pluma Elvira, que pluma

  16. Lala

    hay si, que tal el paseo millonario? No, de locos.

  17. Ferenc

    nooooo, qué es esta historia? escopolamina, paseo millonario, Negro sin capa (no es Batman)…para ser sincero, me has sacado un buen rato de mi oficina 😉 un muy buen rato

  18. Lala

    LA HABANA??? Jaaaaa! que es esta historia tan desquciada? Fans fans fans, soy refans!

  19. Mar

    GENIA Elvira, lo que me he reído no tiene nombre !!!

Enviar un Comentario