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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 25 de marzo de 2019

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10 Comentarios

Yo ya no se nada

Elvira

Carlota está preocupadísima porque jura y come mocos que ya se le va a acabar la relación con su novio de tres años. Según ella, la cosa ya va de patas pal estanco no porque la comunicación no fluya, ni por culpa de los kilos que se ha subido desde que empezó su romance, ni porque al tipo ya no la vea como la hembra que era cuando la conoció.

Para Carlota, su relación se está acabando más rápidamente que la reputación de Tiger Woods,  porque aunque se la pasan juntos la mayoría del tiempo,  ya no tiran todos los días como en sus días de gloria, sino que ahora tiran en promedio una vez por semana.

El tipo llega mamado de la oficina y prefiere bañarse y meterse a la cama que ser un feroz romántico y bajarle la luna a su doncella todas las noches; llega con dolor de cabeza producto de los altísimos niveles de estrés que maneja desde que empezó su nuevo trabajo (en el que sí le toca trabajar); y cuando tiran ya no tienen esas rondas maratónicas del pasado. ¿Alerta roja?

Ya a estas alturas no creo que eso sea para sacar banderas de auxilio. Finalmente, el tipo puede estar cansado de verdad, le pueden dar dolores de cabeza y no quiere decir que el tipo esté buscando lo suyo por otro lado (una de las teorías de Carlota y la que más le preocupa). Porque eso sí, que un  tipo no se quiera comer a una vieja es porque “claramente” el tipo está poniéndole los cachos o se mariquió. Baaah. Bulchit.

En estos días el hermano de Carlota le dijo unas sabias palabras que no se si la confundieron más o le aclararon el panorama: “La infidelidad no resulta en falta de interés por el sexo. Si el tipo no se la quiere comer de lunes a sábado no quiere decir que el man ya no le interese usted o comérsela,  que está mamado de usted y por eso se consiguió otra vieja. Nosotros también necesitamos estar en el mood, ni crea que uno vive emparolado la vida entera”.

¿Si será que somos tan diferentes las mujeres de los hombres? La idea de que los hombres son unos conejos que sólo quieren tirar todo el tiempo era válida hace unos años cuando uno se echaba cinco polvos por noche y terminaba más tragado que caloncillo de torero. Pero creo que mientras más viejos más se parecen a nosotras: los conejos se convierten en conejos con achaques.

A ellos también les “duele” la cabeza, se sienten gordos, deprimidos, cansados, pierden el modjo y a veces prefieren ver el noticiero que estar tirando. Ni ellos son ningunos Nacho Vidal ni nosotras no somos unas Jenna Jameson que necesitamos tener “atendidos” todos los orificios habidos y por haber 24/7. La trsite realidad es que la vida no es una película porno.

Todas las relaciones empiezan con gran fogosidad y arrechera, pero el tiempo pasa y los niveles se bajan. El sexo fogoso hace parte de la novedad. El sexo, como las relaciones, se transforma y se establece. Se baja la frecuencia, se encuentran nuevas posiciones, nuevos horarios, nuevos espacios. Pero al final de cuentas todo esto resulta en una inevitable rutina. Una rutina que incluye muchos dolores de cabeza (reales o inventados), muchas crisis de identidad corporal y muchas sacadas de culo porque si, porque de pronto y porque por qué no. De parte y parte.

Lo bueno de esto es que la fogosidad en las relaciones largas es cíclica, lo malo es que cuando esos ciclos no vuelven a aparecer ahí sí que hay que sacar las banderas y pedir auxilio. O sacar pañuelos blancos y aullar como James Bunt “goodbye my lover, goodbye my friend”.

Hoy, por si no se han dado cuenta, estoy poco feminista y eso que de feminista no tengo un culo. Es que creo que a veces hay que dejar de darles tanto palo a los hombres, aunque darles palo es y será siempre nuestro deporte preferido. Propongo, sólo por hoy, que les demos su par de dolex y dejemos de enredarnos la cabeza por un ratico.

Comentarios

  1. Juan Andrés

    A Carlota le digo que acá a nadie le van a terminar. El novio no se va a ir, no va a agarrar sus chiros y se va a ir de la casa. No. Y no, tampoco hay cachos. Para mi la vaina es que ya todos están muy cómodos, si, tu también Carlota.

    Ya están en el punto en el que todo es seguro. Take you for granted. Y si, se que esto es raro cuando ella está muerta del susto. Pero él si está cómodo en la situación. Ya sabe lo que tiene, ya sabe dónde está, está cómodo con la cosa, ya sabe que ella va a estar ahí y que todo marcha bien.

    Yo recomendaría que trataran de hacer cosas nuevas, spice things up. Es rico saber que uno tiene a alguien, pero darla por hecho se caga todo. Trust me: been there, done that, invented the t-shirt. Y al pobre tipo que ahora sí trabaja, que afine hermano, porque no hay trabajo que valga la pena como para no poder llegar a la casa y mirar a la mujer que uno ama y pensar cómo carajos voy para ser un mejor tipo.

  2. SUSANA

    Me gusta encontrar en este espacio comentarios de hombres inteligentes que comparten su experiencia con nosotras. Gracias JoseA., creo que lo que nos cuentas es clave para entender mil cosas!

  3. A.

    Uyy… a mi me pasó lo mismo que a Carlota! Después de tres años de relación las cosas en ese aspecto eran el mismísimo polo norte… pero después de una charla honesta pude saber lo que realmente pasaba y empezamos juntos a tratar de mejorar todo… y mejoró… yo creo que (aunque suene a abuelita) en esos casos no está de más hablar…

  4. JoseA

    Yo me case relativamente joven a los 25, (segunda edad critica para los hombres, ya en otra oportunidad les contaré a que me refiero), a esa “tierna edad” mis hormonas eran toda ebullicion, y podriamos decir que estaba dispuesto a la pelea en cualquier momento, el problema era mi esposa… ella pensaba que un polvo semanal era suficiente y cuando la buscaba para hacer cositas me respondia cosas como: “no molestes, ya lo hicimos hace dos días” pues en esas circustancias no me quedaba mas remedio que hacer las cartas a mano o como dicen en Mexico, hacer justica por mi propia mano…..

    Pero los años pasan, tanto a uno como a la relación, el nivel de las hormonas baja y la rutina se va estableciendo en la relación.. los polvos en sábado por la mañana se empiezan a volver norma y es cuando añoramos esos polvos cargados de adrenalina y emocion.

    Y que decir de cuando los hijos llegan…. creo que este es el principal reto a la intimidad de la pareja, la mujer por instinto o por cultura, volca toda su atención al bebe y ni nos voltea a ver y la verdad hay que tener mucha madurez y amor por la pareja para no empezar a ver para otro lado….

    Como lo dijo el hermano de Carlota ““La infidelidad no resulta en falta de interés por el sexo” la mayoria de las veces la infidelidad tiene que ver con falta de atención, en no encontrar la relacion excitante, el sexo es una consecuencia de una buena o interesante relación y no se da por generación expontanea…. por eso la pareja debe darse la oportunidad de romper con la rutina, irse de rumba, tomarse unos tragos y terminar en la cama y no dar por descontado que porque vivo con el/ella, simplemente es tocar en el hombro y ahi lo tengo, eso no tiene sabor…. Cuando se tiene hijos es necesario que la pareja saque sus espacios, se vaya una noche para un hotel o motel, que se olviden de los hijos y vuelvan a dejarse llevar por las ganas y no por la rutina….. suena facil, pero no lo es, muchas veces es mas facil seguir en el confort de la rutina….

    JoseA.

  5. Lulú de la Concha

    Muy bueno el post, se lo paso a mis amigos hombres para que lo lean y corroboren. Lo de subyugados por ahí leí que cuando los hombres se enamoran se volven idiotas y hacen todo lo que las mujeres decimos. Estudiemos casos cercanos.:D

  6. París

    Lo que pasa es que mucho dulce empalaga. Los hombres no tienen cuerpos gloriosos, también se cansan y más que nosotras.

  7. París

    Lo

  8. SUSANA

    Jajaja, me gusta el argumento de darknil, pero sería buenísimo que ahondara en él para que todas pudiéramos descubrir por qué cree que las mujeres tenemos subyugados a los hombres. Yo no quiero subyugarlos, al contrario, defiendo la igualdad.

  9. darknil

    Bueno, esto hace de la igualdad de sexos, a uno si se le pueden bajar las ganas si algo sucede a mitad del acto, nosotros también llevamos presiones y al fin y al cabo eso explota.

    Ahora, en mi caso, es decepcionante cuando factores externos evitan poder darle todo lo que mi pareja merece, lo que lleva al bulto.

    Tanto palo que nos ha dado ha lastimado, tanto machismo denuncian pero ya pareciera que nos tienen subyugados.

    Subyugados, pero en mi caso, a gusto.

  10. ali

    Me gusto el post!!! Sin embargo carlota q no se descuide.

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