“No me gusta que me guste ese”
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Reapareció el Incrédulo Infinito. Hizo un gran esfuerzo por suplantar a Susana y creemos que lo logró. Eso sí, después de reírse a carcajadas con el post, Susana quiso aclarar que ella no es clasista, ni define el mundo entre guisos y no guisos. Finalmente se ha descachado varias veces y ha dejado que su líbido sucumba ante hombres impresentables.

Con esto claro, aquí les va el post y lo sometemos a votación, ¿logra o no hacerse pasar por una mujer ganosa?, ¿o mejor, logra hacerse pasar por Susana? Ustedes tienen la última palabra.

No me gusta que me guste ese

Por “Susana”

Hay ciertas cosas que a todas nos cuesta reconocer. La semana pasada hablando con Elvira caí en cuenta en una de ellas y no se ni por dónde empezar. Yo creo que esto no se empieza por ningún lado, esto se dice de una y sin tapujos. Ahí les va: me encanta un guiso de la oficina. Es más, creo que me estoy tragando del tipo y nadie sabe. Es más, ni yo lo sabía. Solo me doy cuenta ahora que lo escribo.

Lo pienso y me da rabia. Los hombres sí pueden tener cuentos con guisas. Mis amigos se las han comido y han tenido sus aventuras a escondidas. Para ellos es algo normal, aceptado y hasta didáctico. Es como tener una aventurita con una muchacha de servicio. Todos la han tenido y siempre la cuentan con orgullo y risa. Pero para nosotras es muy diferente. Que ni se nos ocurra, el estigma es inmenso. Es un tema que entre las mujeres ni se toca. Los guisos nacieron para tragarse de uno, no para que nos fijemos en ellos.

Ahora volvamos al guiso en cuestión. Comencemos por el cuerpo. Es perfecto y ahí está el primer problema. Tiene un culo como para pellizcarlo toda la noche. Una espalda deliciosa y unos bracitos bien formados. La cara está bien. Tiene una sonrisa espectacular y los dientes perfectos. Sí, leyeron bien. DIENTES PERFECTOS. ¿Cuántos guisos han visto que tengan dientes perfectos? Ninguno. Otra cosa que tiene y que me tiene loca es seguridad. Jamás había visto eso en un guiso y es algo que desconcierta. Me mira a los ojos, me habla como si nada y no me coquetea como todos los demás que trabajan en la oficina. Me habla de tú a tú y sin tener en cuenta que nos separan por lo menos tres estratos. Y lo peor de todo, siento que ya se dio cuenta que me gusta.

Hace poco lo vi saliendo a almorzar con una vieja de la oficina. Y la vieja era guisa también, obvio.

Quisiera que me invitara a almorzar a mí, que me buscara. Le diría que no, eso sí. Me muero donde me vean con él.

¿Y qué pasa si tiro con él? Ya se lo que pasa. Mínimo nos enamoramos y ahí sí peor. ¿Qué tal casada con él? A veces me siento todopoderosa y que puedo tirar con el que sea y no pasa nada. Pero con este personaje es diferente. Me da miedo que me agarre.

Mejor voy a dejar a este personaje para la fantasía. Yo se que todas las mujeres soñamos con un tipo inteligente, chistoso, que se muera por nosotros y que tenga plata. Yo también sueño con un hombre así, ni crean.

Pero también me imagino la novela. Yo, la típica niña decente y educada. Él, el típico plebeyo luchador y simpático. Me pongo a pensar como sería ir con él a una discoteca en uno de esos barrios que nunca voy, que me llevara a comer a uno de sus restaurantes guisos que jamás he ido. Y que luego me agarrara por allá en un parque y tiráramos con muchas ganas sin poder despegarnos. Hasta de pronto me disfrazaría de guisa y andaríamos felices en su mundo.

Yo se que es un pensamiento ridículo, hueco y sucio, pero que me excita. Me excita lo desconocido.

Quien sabe qué pasará. Típico ahora que publique esta nota él la lee y se da cuenta que fui yo la que la escribió. Es que todos estos meses me he sentido tranquila y liberada usando mi pseudónimo de Susana, pero en las últimas semanas me ha entrado la paranoia. Se que lo más probable es que sea mi imaginación pero hay ciertas miraditas de la gente que me ponen nerviosa.

Pero a la vez yo se, y Elvira también, que pronto llegará el día en el que vamos a tener que revelar nuestra identidad. Muchos amigos ya saben y nos guardan el secreto. Pero mi familia se moriría. Sobretodo mi abuela y mis dos últimos novios. Seré valiente y saldré adelante. Así piensen que soy una ninfómana comeguisos.

Entonces, ¿cómo le fue al Incrédulo Infinito?, ¿será que tuvo que ponerse falda y echarse colorete para hablar de culos de hombre para pellizcar y brazos bien formados? Por ahora, y corriendo el riesgo de viciar la votación, ¡Qué viva el Incrédulo Infinito!



  1. Adriana Lozano junio 15, 2010

    OIgan, quítenle todo este spam a los comentarios. Qué va a pensar el incrédulo infinito?

  2. Ale julio 2, 2010

    AMO este post.. es lo mas indicado para estos momentos de mi vida.. a mi me gusta un rokerito hippie.. q la verdad no c por q me gusta si no es un play boy.. ni muy agraciado q digamos.. pero me encanta.. y lo peor.. es q ni me mira!!!.. aghhhh.. q desgracia

    por otro lado, la verdad si parece escrito por una mujer.. pero no por susana. la redaccion y el vocabulario es difernte..

  3. juan julio 29, 2010

    la verdad apenas lo leí me di cuenta que no era susana, pero debe ser por que soy un fan a morir de ella, pero si lo leyera como si fuera escrito por una “mujer”, y si me queda la duda de si el incrédulo infinito se puso falda y tacones, o si piensa como mujer y si es así: llamame!!!!!!

  4. sexy lips septiembre 13, 2010

    No parece Susana, pero les digo que yo estoy en amores con un guiso, me he ganado el feo de todas mis amigas pero no me importa, mi guiso es muy complaciente en la cama y en sus regalos (porque es un guiso con plata) así que siento que lo puedo transformar

  5. Tavatha diciembre 19, 2013

    Pues a Nicolás, incrédulo infinito, mis mas sinceras felicitaciones le quedó el papel de “Vieja” aunque un poco soez el término referente al susodicho, la esencia del reto y el tema del post muy buenos. Escribir como vieja: Check. Imitar a Susana: Fail. Pero me parece un gran intento.
    Infinitas gracias por las carcajadas que he soltado en la oficina gracias al post.