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Susana y Elvira | mujeres, sexo, amor, hombres y más | 25 de marzo de 2019

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Testimonio de una reina con amnesia

Testimonio de una reina con amnesia
Susana y Elvira

Llegamos al hospital a las siete de la mañana a entrevistar a Juanita Vélez, quien ha estado en todos los titulares de la prensa colombiana por haber perdido la memoria luego de caerse durante la ceremonia de coronación en Cartagena. Nos habían dicho que llegáramos temprano porque Juanita madruga mucho, como fruto de la disciplina impuesta por su madre desde que Juanita tenía 12 años y era la niña más alta de su clase.

“Desde chiquita fue muy inquieta. Jugaba mucho al basquetbol, y por eso creo que creció tanto, pues ni su papá ni yo superamos los 1.65 metros de estatura. Cuando la ví crecer tanto supe que por fin tendríamos una reina en nuestra casa”, nos contaría su mamá Berenice, más tarde.

Cuando llegamos a su habitación, Juanita parecía un personaje de cuento de hadas pre-feminista: una gran melena desparramada sobre la almohada, sus dedos entrecruzados y sus palmas sobre su vientre. Tenía los ojos cerrados. Al tocar la puerta con nosotras ya adentro, abrió sus ojos y el salón se iluminó.

Tras superar la fase de presentación, y de protocolo periodístico, Juanita accedió a darnos la entrevista.

“Me llamo Juanita Vélez. O eso al menos dice mi cédula. Mi cédula también dice que nací el 25 de febrero de 1994, o sea que tengo (duda) 21 años. No sé por qué estoy aquí en el hospital. El médico me dijo que me caí de los tacones mientras concursaba en el reinado. Pero no sé. No recuerdo nada. ¿Eso quiere decir que soy reina? ¿Como Letizia o Kate Middleton?”, dudó.

Creímos que nos estaba tomando el pelo. Pero no, al parecer nadie se había tomado el trabajo de explicarle a Juanita lo que pasó. Luego supimos que su mamá no había ido luego de que recuperara la conciencia, pues justo tenía programada una liposucción en Cali, y pues su novio –el de Juanita– se quedó en Cartagena. Al parecer ahora sale con la candidata que resultó elegida.

perro

Al parecer el meme es de @elFito. Pero no sabemos.

Cuando le dijimos que no era ese tipo de reina, sino reina de belleza se confundió. “¿Hay reinas de belleza?”. No supimos qué decir. La pregunta tiene sentido, pero la respuesta no. “Si, hay reinas de belleza, de esas que tienen que ser super flacas, altas y con buen pelo, como tu”, le dijo Elvira. “¿Que por qué son reinas y quieren coronarlas? No lo sabemos”, agregó Susana. La pobre Juanita estaba confundida.

“¿Y me llamo Juanita?… ¿por qué no me llamo, digamos, Juana?”. Ahí supimos que no podíamos tratar de resolver todas sus dudas, que esa era una tarea de su ahora flaca mamá. Le pedimos al doctor que la llamara y acordamos vernos las tres en el hospital al día siguiente.

La señora Berenice llegó dos horas y media tarde a nuestra reunión. Que porque la demoraron en el esteticista que le hacía los masajes liporeductores. Juanita y nosotras estuvimos, mientras tanto, viendo revistas de farándula. “No entiendo por qué usan todo ese maquillaje”, dijo sobre una foto de sociales, en las que todas las presentadoras que posaron para la foto parecían recién sacadas del Madame Tussaud. “Nosotras tampoco sabemos, justo estamos escribiendo todo un libro sobre esto”, respondimos.

La mamá de Juanita llegó para ayudarnos a reconstruir la historia. Aunque sendos artículos habían sido publicado por todos los medios relevantes del país, sabíamos que no podíamos creerles nada, pues incluso alguno llegó a decir que Juanita era en realidad Juan. Pero ya todos sabemos cómo son los medios.

“Ese día Juanita no había comido, yo no la había dejado. Es que ella es muy glotona y el día anterior a la coronación se comió una barra de cereal ¡entera! Y pues fijo después el vestido no le iba a entrar. Y bien caro que nos costó. Es que no ven que el reinado no pagó nada y nos tocó dejar a Sandra, la hermana gor…menor de Juanita sin lo del semestre para costear la participación de la niña en el reinado”, explicó la mamá. En ese momento, llegó el enfermero a ponerle más suero a Juanita y la mamá echó un alarido. “No me le ponga más suero porque me la va a hinchar”.

Retomó su historia como si no hubiera pasado nada. “¿Por qué es más importante el reinado de Juanita que la carrera de Sandra?”, preguntó Susana. “Mira mija, no te voy a decir qué es más importante que qué. Pero si Juanita hubiera hecho los ejercicios de tobillo que le enseñé, pues no se lo hubiera torcido, no se hubiera caído, no habría destruído nuestros sueños, y pues lo de la universidad de Sandrita hubiera estado solucionado. Esto ha sido una inversión para la familia, pero sobretodo porque siempre hemos creído en la nena”. “¿Pero es que acaso no consideraron que tal vez Juanita podría perder, como para poner todos los huevos en la misma canasta?”, preguntó Elvira. Doña Berenice se reacomodó, erigiéndose como se lo exigen los entrenadores de pasarela a sus reinas, y contestó: “Niña, ¿tu sabes qué se gana la niña que se lleva la corona? Una beca para estudios superiores, sesenta millones de pesos, zapatos para todo el año, pasajes de avión en clase ejecutiva para todo un año, medicina prepagada con odontología incluída, muchos contratos de publicidad que pueden llegar a ser de… Mucho. ¿Y sabes lo que se gana una Miss Universo?”. Cuando estaba a punto de contestar, pasó el dermatólogo de la señora Berenice por lo que ésta salió corriendo detrás de él y nos dejó con el cuento a medio echar.

Juanita estaba agotada, tenía hambre, así que le contrabandeamos unas almojábanas de bocadillo que quería. También le mostramos algunos videos en YouTube que los espontáneos habían subido, uno de éstos era especialmente bueno: un corte de los mejores momentos de Juanita en la noche de gala: Juanita en bikini, metiendo panza y sonriéndole al público. “¿Y qué hago yo como una Stacey Malibú? ¿Cuál era el chiste? ¿De qué me río? ¿Por qué toda esa gente me está viendo en bikini? ¿Estoy usando tacones… ¿con bikini? ¿Dónde está la piscina?”, preguntó, con algo de indignación. “Pues era el desfile en vestido de baño, y sacaste el mayor puntaje”, le dijo Susana. “Ah, y ya te habían coronado Señorita fotogénica, por lo que te tocaba reírte más de lo normal”, comentó Elvira. Pero ninguna respuesta la satisfizo. Segundos después estaba el corte de la pregunta del jurado, en la que se veía a un hombre color ladrillo, con diente blanqueado y bisoñé preguntarle, “¿de ser elegida miss, qué harás para erradicar la pobreza del mundo?”, y Juanita le responde “creo que empoderaría a todas las mujeres para que cobren un sueldo parejo al de los hombres”. En el fondo se oyó a la multitud lanzando hurras por su inteligente respuesta y una que otra vuvuzela. Ahí Juanita pasó de desubicada a furiosa. “¿Y por qué me celebran por decir esa estupidez ¡en vestido de baño!?”.

Seguramente de no haber pasado por el entrenamiento de reina, hubiera podido dar una respuesta menos llena de lugares comunes en Cartagena. Juanita estudió Finanzas y Relaciones Internacionales y obtuvo el promedio más alto de su promoción. Una firma multinacional de inversiones de capital trató de reclutarla como analista, pero ella la rechazó por seguir el sueño familiar, que no era tenerla trabajando como financista.

Seguimos con el video y llegó el momento que Juanita estaba esperando para resolver sus dudas, la caída que la dejaría amnésica. Allí estaba Juanita desfilando, sonriente y con su mano en la cintura. Al fondo un cantante que nunca habíamos visto, con patilla hasta la mitad de la mejilla, gel en el pelo y un esmoquin de terciopelo cantaba su canción cuyo coro decía “ay dios, dame una mujer tan linda como una reina y tan inteligente como mi madre…” Y cuando el reguetonero vuelve a decir “… ay dios…”, Juanita se cae y la transmisión es interrumpida. Lo que sabemos después es que se la llevaron de urgencias al hospital y allí duró tres días en coma.

Juanita no sabía qué decir, luego de unos segundos sacó la colombianada máxima: “las cosas pasan por una razón, así que si Dios quiso que perdiera el reinado, mi memoria y al desgraciado del Jose Manuel [su novio], pues por algo será”. Y le dio un mordisco grande a la almojábana y le rapó la Coca-Cola a Susana.

Al final de nuestro encuentro hablamos con ella sobre el futuro, porque su pasado se había borrado. Va a aplicar para un MBA en Estados Unidos, para estar bien lejos de los sueños frustrados de reina de su mamá, una gran admiradora de Susana Caldas.

De salida del hospital, nos cruzamos con la señora Berenice, que le traía una piyama de encaje y unas galletas de soda bajas en sodio, en sal, sin glúten, sin calorías, ni grasas. Mejor dicho, le llevaba dos pedazos de balso para que Juanita los ablandara con agua. Con un gracioso y fino movimiento que involucró quiebre de cadera, levantamiento leve de antebrazo y ondeo sutil de la mano, se despidió de nosotras. “¿Ya se van? Qué pesar. Espero que les quede muy lindo el cuento. ¿Cómo es que se va a llamar? ¿”La fecha de mi nacimiento”? Cuando lo tengan listo me avisan y yo le digo a Jefferson que recoja nuestra copia. Con dedicatoria, ¿no?”

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Comentarios

  1. Crispeta

    Me perdí… ¿dónde dicen que está mal ir al gimnasio o que alguien se cuide? Creo que leí un articulo diferente al que leyeron las que comentaron.

  2. PAOLA

    Susana y Elvira son esa clase de mujeres que nos inspiran a amarnos y aceptarnos tal cual somos, deberian existir más mujeres así reales y más felices.

  3. Camila

    Hola, pues me parece muy interesante la historia y hace pensar en cosas que yo lo habia considerando antes, si me parecen machistas que premien la belleza pero eso ya es algo tan antiguo que esta presente en cada civilización a lo largo de toda la historia y pues hasta es reflejado en la naturaleza.
    Creo que no esta mal cuidarse uno mismo, ir al gym o bueno realizar cualquier actividad que de satisfacción y no afecte nuestra salud ni a las personas que nos rodean y queremos, pues usar tacones ni maquillaje ni cuidar tu alimentación esta mal, esta mal cuando eso afecta tu salud cuando un solo esta en busca de un objetivo (ser delgada por ejemplo) sacrificando otros aspectos importantes que tienen valor.
    Las cosas se distorsionan cuando hacemos la relación que cada mujer o hombre bonito es tonto o irrespetuosa a los demás o juzga a los demás por su forma de ser, es simplemente respeto al derecho ajeno en todos los sentidos, formas de pensar y actuar.

  4. LauRITA

    Chicas, yo las amo.. pero en sus lineas siento un airecito de juzgamiento hacia otras personas que simplemente tienen su forma de vivir y pensar. No todo el mundo tiene que seguir el camino que uds consideran “superior”. Aparte, porque las cosas no pueden pasar por “algo”? El hecho de que uds no crean eso no significa que las cosas en realidad no pasen por “algo”

    Como dicen por ahi, uno ve el mundo como uno es y no como en verdad es. Me pregunto, uds porque critican tanto a las personas que se cuidan corporalmente? porque le dedican tanto tiempo a la critica y no precisamente a la constructiva? Pasan los días criticando a las que van al gym, se ponen cremas en la cara, usan tacones etc. Solo puedo pensar que es eso lo que les llama la atención a uds, por ende lo consideran importante y hasta escriben sobre ello, dime en que gastas tu energía y te dire quien eres! :)

  5. Carolina

    En verdad estoy sorprendida con los polos opuestos de una mujer tan joven despertada a golpes.

    Grandioso artículo chicas. Espero Juanita recupere su salud pronto y que no deje pasar los propuesto que ahora la motivan a seguir adelante. 😉

  6. "Juanita"

    Quiero ese libro ya mismo! Me rei mucho con esta historia, de verdad!!!!

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